martes, 27 de diciembre de 2011

Webinar Traductores 2.0

Justo el día en que volvía de Barcelona de dar las charlas, recibí un correo de Educación Digital. Al principio pensé que me ofrecían algún curso o me pedían que les ayudase a promocionar alguna cosa, pero luego leí bien, y no, me ofrecían otra cosa. Esta vez, para mi gozo, me pedían que participase en un webinar que estaban organizando sobre herramientas 2.0 para el traductor. ¡Guau! Yo, como profesora de «modernidades de esas», como diría mi madre. Imaginaos mi reacción. No, no me puse a dar saltos, porque estaba en una cafetería llena de gente, sino que respondí ipso facto que sí, que quería colaborar y que me dijesen qué tenía que hacer.

Así que, aquí estoy, anunciándonos el Webinar Traductores 2.0 que Educación Digital ha organizado para finales de enero y febrero. En él, compartiré cartel con profesionales bien conocidos como Eugenia Arrés (a la que agradezco que no pare de nombrarme en todos lados y que les sugirió que me contactasen), Clara Guelbenzu (intérprete de referencia para todos los que quieran serlo algún día), Alicia Martorell (la reina de las herramientas para traductores), Pablo Muñoz (creo que a este no hace falta presentarlo) y Elena Fernández (de Trágora Formación). Al lado de estos «monstruos» de las herramientas, yo me siento pequeñita, pero que sepáis que soy matona también. J El curso tiene buena pinta así que, si creéis que necesitáis un empujoncito para esto de las redes sociales y recursos en línea, no lo dudéis: ¡apuntaos!




¡Seamos todos Traductores 2.0!

domingo, 25 de diciembre de 2011

miércoles, 21 de diciembre de 2011

De charla a charla y tiro porque me toca


Muchos habréis oído ya que, a mediados del mes pasado, hubo una charla sobre blogs en Barcelona organizada por APTIC, en la que Olli Carreira y Pablo Muñoz, además de Clara Guelbenzu y Martine Fernández, nos explicaron las maravillas de la blogosfera y lo bien que les ha venido darse a conocer en el mundo traductoril mediante sus blogs. Si os lo perdisteis, no os preocupéis porque tanto Martine como Aida (aquí, aquí y aquí) lo han resumido maravillosamente. Mi asistencia a esa charla fue el principio de un mes acelerado en el que apenas he tenido tiempo ni para darme cuenta de lo que me estaba pasando.

Gracias a Nieves Gamonal (Neus para los amigos), quien amablemente cedió el sofá de su humilde (pero preciosa) morada para que durmiese cuatro días, tuve la suerte de tener también mi ratito de gloria el día antes de la charla sobre blogs. Aprovechando que estaba por tierras catalanas y que Nieves justo tenía ese viernes la clase de videojuegos del Máster que está estudiando (la cual impartía Carme Mangiron), me sugirió que fuese a dar una charla sobre videojuegos y cómo meterse en el mundillo. Hablé con Carme y accedió a que fuese a sus clases (el mismo día daba dos sesiones: una para los de catalán y otra para los de castellano) a hablar durante 20 minutillos sobre mi experiencia cómo empecé y cómo he llegado hasta donde estoy (así, a pelo; sin «pagüer poin» ni na’).

Empecé con el grupo de castellano; les conté, más o menos, cómo había empezado en el mundillo y les di tres pinceladas sobre lo que podrían hacer si querían dedicarse a esto. Después, hubo turno de preguntas y, no sé si porque no había muchos interesados en el tema o porque se lo había dejado todo tan tan claro que no tenían preguntas, costó que alguien levantase la mano. Eso sí, debo dar las gracias al par de valientes que sí que hicieron preguntas, porque me hicieron darme cuenta de las dudas que tiene la gente cuando empieza (no, no todos tienen las mismas dudas que yo tenía) y, de esa forma, sé qué cosas debo añadir en mis presentaciones. Al final de la clase, dos chicas se me acercaron (lo siento, ¡olvidé vuestros nombres! Si leéis esto, recordádmelos, please) para hacerme un par de preguntas sobre dónde encontrar trabajo en videojuegos. Después, llegó el turno de la clase de Nieves. Aquí fue cuando Carme Mangiron decidió preguntar a los presentes que quién me conocía (bien porque seguían mi blog o bien porque me seguían en Twitter)... ¡Imaginaos la cara que puse cuando la clase entera (19 alumnos) levantó la mano! *Tierra, trágame* (desde aquí, quiero agradecerles a todos esos alumnos de Carme a que hagan que mi trabajo en la red valga la pena). La charla fue más o menos la misma y esta vez hubo bastantes más preguntas.

No os podéis imaginar lo bien que me sentí al poder ver que había gente interesada en el mundillo de los videojuegos, al ver que mis palabras les habían abierto (aunque solo fuese un poco) los ojos. Lo habría hecho al día siguiente y al otro y al otro. Con que, de todos ellos, solo uno consiguiese llegar a ser localizador de videojuegos, me habría dado con un canto en los dientes.


Pero la cosa no acabó ahí. Hace ya un par de meses, la Universitat de Vic (UVic) me contactó para ir a hablar sobre movilidad estudiantil y la experiencia de irse a vivir en el extranjero, ya que se celebraba el «International Workshops on Higher Education» durante la segunda semana de diciembre. Por supuesto, acepté, porque volver a la universidad que te formó es siempre un placer, pero hacer algo para ellos es aún mejor.

La charla fue la mañana del martes 13 (no te cases ni te embarques), y también tocó repetirla por la tarde. Compartiendo mesa redonda había otros dos exalumnos de la UVic, Marta (actualmente estudiante de Doctorado en Alemania y quien había vivido en India durante un verano) y Adrià (quien fue compañero de residencia y que, además de un Erasmus en EE. UU., ahora vive en el extranjero). Además, también estaba Adriana Pérez, coordinadora del Erasmus Student Network, una red internacional de estudiantes de Erasmus. Cada uno explicó su experiencia viviendo en el extranjero, bien como estudiantes de Erasmus, bien como estudiantes de doctorado o bien como trabajadores. El objetivo era motivar a los estudiantes para que aprovechasen las facilidades que da la universidad para irse de Erasmus o irse después de la carrera a vivir o estudiar en el extranjero, ya que es una experiencia que no solo te enriquece como persona sino que también enriquece tu currículo y, en general, te beneficia a la hora de encontrar trabajo. De nuevo, la experiencia fue increíble, ya no por haber intentado que algo dentro de las cabecitas de los estudiantes se mueva y les motive para dar el salto, sino también porque aprendí las buenas experiencias que han tenido otros y que, estés en Inglaterra, Alemania, Suiza o Qatar (o Catar, como gustéis), todos lo hemos vivido ese descubrimiento de otra cultura de la misma forma. Así que, desde aquí, animo a todos los estudiantes de Traducción (y de cualquier otra carrera) a hacer un Erasmus uno de los años. Y, si no, a irse a vivir al extranjero una temporada, como bien hice yo hace siete años. Al acabar, les enseñé una presentación con algunas fotos sobre Londres, para motivarlos a que vean mundo, que hay cosas muy bonitas ahí fuera.

Por último, llegó el día de la presentación de videojuegos que me habían pedido hacer para los estudiantes de Traducción Audiovisual de la UVic, asignatura que yo también hice en su día y que se convirtió en mi asignatura preferida. La petición corrió a cargo de Eva Espasa, la profesora de esa asignatura pero al catalán, después de reencontrarnos en el Media4All y charlar durante un buen rato, y yo comentarle que me encantaría ir a mi antigua universidad a dar alguna charla para motivar a los alumnos. Por supuesto, cuando me lo pidió, no dudé ni un segundo en decir que sí.

La charla empezó tarde, pero no me importó, porque así me fui tranquilizando y, además, aproveché para hablar con Eva y también con Àngel Tortadès, el profesor de alemán. Mientras seguíamos esperando a algunos alumnos (estaban en una de las charlas que se daban en otro edificio), pasó Xus Ugarte, mi profesora de Interpretación, que, aunque solo la tuve un año, guardo mucho cariño de ella y de su asignatura (cuyos trucos y consejos he podido aplicar en las pocas interpretaciones que he hecho y, sobre todo, cuando voy a Mallorca con mi novio y tengo que pasarme 24 horas interpretando). Ambos comentaron que se quedarían a escuchar mi charla... ¡Imaginaos mi ilusión! ¡Yo dando una charla a tres de mis profesores de la universidad!

Por fin llegaron los alumnos que faltaban y Francesca Bartrina, la que fue mi profesora de Traducción Audiovisual dos años, venía con ellos. La charla tenía que durar 45 minutos, en los que tenía que hablar sobre localización y testeo de videojuegos, y darles unos cuantos consejillos para empezar una vez que acabasen la carrera (que, de hecho, deberían empezar a llevarlos a la práctica hoy mismo). Les conté un poco cosas que ya había explicado en otras ponencias, como la de videojuegos que se hizo en Barcelona o el Media4All, y que expliqué a lo largo de varias entradas (I, II, III y IV). Por supuesto, no lo expliqué TODO, pero sí que cogí pinceladas para que tuviesen una idea de cómo es el mundillo de la localización de de videojuegos y de testeo y, a ello, le añadí una tercera parte sobre aquello imprescindible para convertirse en Traductores 2.0.

No sé ni cuánto duró la charla, porque como había empezado bastante tarde, fui un poco acelerada, pero la tanda de preguntas la tuvimos que hacer en el bar, porque en el aula en la que estábamos tocaba clase de interpretación. Y al bar que nos fuimos. Allí, me rodearon varios alumnos de traducción y me acosaron (placenteramente) a preguntas. Me acordé de que yo también sentía la misma desesperación por saber qué hacer cuando todo acabase, por entender que, aunque seamos novatos, vale más la pena cobrar más pero pagar a alguien con más experiencia para que nos corrija el texto, que no caer en el bucle infinito de cobrar demasiado poco. Tenían muchas preguntas, muchas dudas, muchas cosas que no entendían, pero intenté hacerlo lo mejor posible para responder a todas las posibles dudas que pudiesen tener. Y parece que les sirvió de mucho la charla y, sobre todo, les motivé a no desanimarse, a pesar de que los primeros intentos de enviar currículos fuesen un poco frustrantes. Ya veremos dentro de unos meses.

De momento, contaros que he disfrutado mucho con la experiencia. Os animo a que deis alguna charla a los alumnos de vuestras antiguas universidades y veréis lo maravilloso que es ayudar a mostrarles un pequeño camino a esos estudiantes. ¡Ojalá a mí me hubiesen hecho algo así cuando estaba en la universidad!

Por cierto, hablando con Xus Ugarte, me dijo que la UVic tenía un blog sobre traducción (y lingüística) llamado Tradiling. Le he echado un ojo y tiene buena pinta, así que os aconsejo que lo sigáis, porque tiene cosas muy interesantes. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

If you are Lost in Translation... Find a way out!

Tras varios años frustrándome con algunos textos que me han mandado traducir, y tras varias semanas intentando hacer entender al cliente con el que estoy colaborando como consultor lingüístico que hay muchas cosas de la cultura inglesa que no pueden traspasarse a la cultura española, quería explicaros unos truquitos que llevo poniendo en práctica desde hace un tiempo y que me han ayudado mucho.

Imaginaos que os acaban de asignar un proyecto que tiene muy buena pinta, con un volumen bastante majo. Echáis un vistazo al texto y parece que no será muy difícil, así que, aceptáis y, cuando os confirman el proyecto, os ponéis manos a la obra. Cuando estáis bien metidos en el ajo, empezáis a ver cosas raras en el texto de partida, cosas raras que, en algunos puntos, rozan lo incomprensible. ¿Qué haces?:


1. Informar a la agencia/cliente de que el texto original necesita un buen repaso.

Seguramente no funcione, pero por lo menos te cubres las espaldas: si el texto desde el que traduces no es lo suficientemente bueno, será difícil que nuestras traducciones lo sean (que puede ser que sí se consiga, claro). Si el original es una traducción de otro idioma y el cliente no se ha molestado siquiera a pagar a un corrector para que lo corrija, poco podemos hacer, más que avisar al cliente de que el estado del texto no es de la calidad esperada y nos va a llevar muchos problemas. De esta forma, si hubiese alguna traducción equivocada o demasiado alejada del original sin traducir, al menos hemos avisado. Si el cliente es directo y el texto que os han pasado es el original que ellos mismos han creado, este aviso podría llevarles a que alguien en el desarrollador se dedique a repasar el texto y cambiar todo eso que no es correcto, de forma que les ayudaría a mejorar el juego en sí (vamos, a hacer un control de calidad como dios manda).


2. Preguntar, preguntar, preguntar.

Si no se pregunta, no se sabe, y es de sabios enseñar al que no sabe. Así que, siempre que haya algo que no entendáis, bien por desconocimiento vuestro de la cultura o jerga, bien porque el creador del texto haya decidido inventarse términos para que suene más cool, o bien porque, simplemente, el texto que os han dado es la traducción de otro texto original y no ha pasado por ningún corrector, lo mejor que hay que hacer es preguntar al cliente. Muchos desarrolladores están ya acostumbrados al documento de «queries» con las preguntas de los localizadores.

Pero ojo, también hay que saber preguntar. Los desarrolladores van siempre con prisas. Siempre. Aunque no es culpa de los localizadores que algo no esté lo suficientemente claro o que sea imposible traducir sin perder el juego de palabras, por nuestro bien, es mejor ponérselo lo más fácil posible al desarrollador (o al que reciba esas preguntas). Si simplemente les hacemos la pregunta típica de «¿qué es esto?», nos arriesgamos a que no entiendan por qué se lo preguntamos, o qué es lo que no entendemos exactamente, y nos respondan cualquier cosa. Por ejemplo, muchas veces me ha ocurrido que me he encontrado con una opción de un menú de juego que no sabía para qué era, y preguntaba: «What is this for?» y, en vez de explicarme qué hacía esa opción si el jugador la seleccionaba, me contestaron, simplemente, que eso era una opción del menú... Ya, eso ya lo sabía, señores. Muchas thankius... *insertar cara de circunstancia* Cuando esto ocurría, tenía que volver a preguntarles (por suerte, casi siempre es una de esas preguntas que todos los localizadores tenemos). Por supuesto, si les damos varias opciones, también nos arriesgamos a que nos contesten con un simple «Yes» o «No», y piensas que es mejor levantarte y darte cabezazos contra la pared. Pero dar opciones será siempre mejor que dejar que el desarrollador adivine dónde está el problema, ya que ayudará a que el cliente entienda nuestra duda.


3. Pedir el texto en el idioma original del que nuestro texto fuente se había traducido

Pongamos que el texto original se escribió, por ejemplo, en francés y el desarrollador o la agencia lo ha traducido primero al inglés y, después, se lo ha enviado a los diferentes traductores para que lo traduzcan a sus respectivas lenguas. Si el texto que nos dan como texto fuente no es de calidad y nos plantea problemas, es mejor asegurarse de que lo estamos haciendo bien teniendo el primer original como referencia. Vale, puede que no sepamos francés (como es mi caso), pero la proximidad del francés con el español nos puede ayudar muchas veces a adivinar lo que dice el texto, o incluso cosas tan sencillas como diferenciar un infinitivo (insérer) de un imperativo (insérez) de un participio (inséré). Por ejemplo, en una localización que hice para un videojuego de «vida sana», cuando explicaba los grupos de alimentos comentaba que los carbohidratos se podrían conseguir de «bread, noodles and rice» (pan, fideos y arroz). Al principio me pareció raro que hablase solo de noodles (fideos), pero pensé que, a lo mejor, en algún punto del juego recomendaba tomar solo ese tipo de pasta. Pero seguí traduciendo y seguía apareciendo noodles, rice and bread como alimentos básicos. Entonces, se me encendió la bombilla. El videojuego se había hecho originalmente en alemán y, en este idioma, Nudeln es el término que designa cualquier tipo de pasta, no solo los fideos. Así pues, se lo comenté al cliente y le expliqué que creía que había un fallo en el inglés que era bastante importante, y me dijeron que sí, que cuando en el juego alemán decían «Nudeln» no se referían solo a fideos, sino a toda la pasta en general (también me agradecieron que me hubiese dado cuenta y me dijeron que lo cambiarían). Pero allí no acabó la cosa. Llegó un momento en el que había partes por traducir con unas estructuras sintácticas de lo más variopinta y con muy poco sentido, por no hablar de que todos y cada unos de los sustantivos estaban en mayúsculas. Lo que más me llamó la atención fue que, en algunas ocasiones, el verbo estaba al final de la frase. Para cualquiera que sepa alemán (aunque sea un poquitín), se trata de una alarma llamativa de que el texto se ha traducido literalmente del alemán. Fue entonces cuando decidí pedir al cliente que, si no les importaba, me pasasen el original en alemán. Sí, mi nivel de alemán no me permite traducir directamente, pero con un buen diccionario y algo de imaginación era suficiente como para saber hacia qué lado se inclinaba la balanza. Y si no, siempre podéis hablar con Mr G Translator: a veces nos puede ayudar a tener ese «extra» de imaginación.


4. Pedir, si puede ser, el contacto del corrector o de los localizadores de otros idiomas.

Muchas veces podemos atascarnos con algún texto, ya no por nuestra incapacidad para traducir, sino porque vemos las cosas desde un solo punto de vista. Al igual que cuatro ojos ven mejor que dos, dos mentes traductoras pensantes trabajan mejor que una sola. Con uno de los clientes con los que trabajo, utilizo una herramienta online que me permite también ver las traducciones de los otros traductores (y ellos también ven las mías), aunque también esto suponga, a veces, un problema. Sin embargo, gracias a esta visibilidad, los traductores podemos ver qué han pensado el resto si tenemos alguna duda. Por ejemplo, con términos ingleses como «game», el francés, italiano y español deberían de coincidir en la traducción: jeu/gioco/juego o partie/partita/partida. Sé que no es fácil que una agencia te dé las traducciones de otros idiomas, pero tal vez sí que lo hagan al final, si no son demasiado grandes y si no tienen demasiada prisa. Si no, siempre podéis preguntar directamente que os digan qué han hecho los otros traductores (esto también lo he hecho y, casi siempre, te ayudan).

También es conveniente tener contacto con el que nos va a corregir, no solo para ponernos de acuerdo con la traducción de ciertos términos, sino para preguntar cualquier duda que se tenga con el texto original. Por supuesto, el contacto también puede ser recíproco: cuando el corrector haya acabado de corregir, nos puede enviar la corrección para así nosotros poder aprender de nuestros errores.


5. Preguntar a un nativo

Si habéis probado lo de enviar las preguntas y el cliente tarda en responder, o resulta que no hay ningún corrector (que también puede pasar), podéis probar de preguntar las dudas que tenéis a un nativo. Eso sí, sin pasarse, o se pueden hartar. ;) Como muchos sabéis, mi pareja es inglesa. A él acudo siempre que tengo alguna duda con el original inglés si creo que el término o frase en cuestión podría ser jerga o una expresión que no tiene traducción literal. La mayoría de las veces, me ayuda. Otras, ni siquiera él entiende el significado (pobrecito, tampoco es su culpa), pero sí que me ayuda muchas veces a ver el texto desde el punto de vista de un nativo, y no del de un traductor. Y creo que eso es muy importante cuando traducimos, porque tenemos que entender la cultura original, no solo el texto en sí.

~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~

Seguro que muchos usáis algunos (o todos) estos trucos, y seguro que también me dejo muchos otros, pero creo que con estos cinco (más la hoja de preguntas y respuestas) tenéis un gran porcentaje de acertar. ¿Alguno de vosotros tiene algún truco que quiera compartir? Somos todos ojos.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Happy Birthday!

Esta misma mañana me llegó el aviso al correo de que Isabel García Cutillas tenía nueva entrada en su bitácora. Entré para leerla y no fue hasta que leí que la bitácora había cumplido ya un año que me di cuenta de que la mía también. El 27 de octubre hizo ¡UN AÑO! El tiempo pasa volando no, lo siguiente. En este año ha ocurrido de todo, y seguramente es por eso por lo que no me he dado cuenta de que ya ha pasado. Me siento como si hubiese estado en un sueño de esos agradables, pero que, cuando te despiertas, solo conservas algunas imágenes vagas, como fotografías vistas tiempo atrás, y la sensación de que el sueño ha sido muy bueno (vamos, como soñar que Brad Pitt te dice que ha dejado a Angelina Jolie y que quiere ser el padre de tus hijos).

En este tiempo, además de conocer a una lista imposible de recordar de gente increíble (y alguno no tanto, claro... No se pueden hacer amigos sin tener enemigos) y descubrir que hay vida más allá del espacio que ocupa mi «oficina» (que no es más que una mesa y un portátil, de momento), he aprendido mucho y he descubierto que no hace falta tener tres maestrías, dos doctorados y un año de Erasmus para poder hacer una presentación delante de cien personas y que, además de parecer que les entretiene, se ríen, no me tiran tomates y, lo mejor de todo: descubren cosas. Y esa sensación de ver que le abro la mente a muchos es lo que me lleva a haberme tirado cuesta abajo y sin frenos a escribir, publicar noticias, redactar artículos, ir a congresos, dar charlas y todo aquello que se precie.


Echo la vista atrás, al 2004, cuando, ¡oh, pobre de mí!, llegué de mi isla paradisíaca a esta ciudad, una tarde fría de otoño (yo, helada y con ropa de verano), con no más que una maleta y mi edredón (por si acaso) colgando de las manos y mucha ilusión (eso sí), y pienso: si hubiese descubierto Twitter por entonces y hubiese tenido internet en casa, ¿dónde estaría ahora? Bueno, seguramente, donde estoy, pero con más años en el archivo del blog y, espero, con todos vosotros.

Aunque solo he escrito 26 entradas, incluida esta (culpo la falta de tiempo de eso), espero superar ese número (con creces) durante este año. Sin embargo, como este blog no sería nada sin vosotros, aunque sí que es verdad que a mí me sirve como terapia (dejé mi diario de lado y, desde entonces, ahorro bastante en papel y boli), quiero recordaros que podéis sugerir temas de los que queráis que hable, cualquier cosa que os llame la atención del mundo de la localización de los videojuegos, cualquier historieta del abuelo cebolleta que queráis que os cuente de la vida de un tester o, simplemente, truquillos para sobrevivir en este mundillo, ya sabéis dónde encontrar mi correo electrónico o dónde se encuentra el espacio de comentarios.

*scroll down*

Muchas gracias por todo, y que cumplamos muchos más.

lunes, 24 de octubre de 2011

Versatile blogger award (o Premio a la «bloguera» versátil)

Hace dos semanas, me emocioné cuando Rebekka Wellmans me dijo que me había nominado como «Versatile Blogger» (o, «bitacorera» versátil). Al principio creí que era como un #FollowFriday (#FF) de Twitter (algo que se hace con bastante frecuencia y, aunque es importante, es algo que muchos hacen y otros tantos reciben). Pero no fue hasta que entré en su bitácora para leer la entrada que me di cuenta de que era mucho más que una simple mención. Conocí a Rebekka en Twitter no hace mucho, pero me allegro saber que era una amante de los videojuegos y que, además, era traductora inglés > español (siempre va bien tener cerca a alguien que pueda hacer traducción inversa de tus pares de idiomas). En cuanto recibí este premio, sentí que tenía que escribir más entradas sobre videojuegos no solo en la bitácora en español, sino también en la inglesa. Así que, muchas gracias, Rebekka, no solo por tu premio, sino también por darme la esperanza de que puedo llegar lejos con mis entradas.




Estas son las reglas oficiales del premio:

1. Agradécele al que te ha premiado y añade un enlace a su perfil o bitácora en tu entrada. (Hecho)

2. Comparte siete cosas sobre ti.

3. Pásale el premio a 15 bitácoras que hayas descubierto recientemente y que disfrutes leyendo.

4. Contacta a los bitacoreros que hayas escogido para que sepan que les has dado el premio.


Siete cosas que puede que no sepas sobre mí:

1) Nací en Mallorca (España), y como isleña que soy, me encanta el mar y el sol. ¡Ojalá fuese primavera y verano todo el año!

2) Me encanta cocinar, sobre todo para otros.

3) Siempre he estado muy relacionada con la música. Hice piano durante 8 años y canté en un coro durante unos 12 años. Me habría encantado ser una cantante famosa, pero tampoco es que tenga una voz impresionante. ¡En serio! Simplemente la he educado y puedo afinar, pero en absoluto soy como Aretha Franklin (¡qué más quisiera yo!).

4) Cuando era pequeña quería ser pianista, de esas que hacen conciertos. Después, pintora; después, veterinaria, pediatra, cantante y actriz (bueno, esto es algo que siempre he querido ser… ¡Incluso ahora!); también quise ser periodista, arqueóloga, profesora… Imagino que siempre me han interesado muchas cosas, así que, me costaba tomar una decisión…

5) Me encanta la fotografía. De hecho, ahora mismo, si no fuese traductora, me encantaría ser fotógrafa. Para mí, es una forma de capturar la belleza, expresar cómo veo el mundo y compartir con todos una parte de mí que está bien escondida. Si te apetece ver lo que puedo hacer, también tengo una página con fotos.

6) Me encantan los animales y soy una ferviente recicladora. A lo largo de mi vida he tenido tortugas (4), pájaros (2), un pato, hámsters (he perdido la cuenta, puesto que una de las hembras no paraba de tener crías) y gatos (acogía en casa a los gatos callejeros, a pesar de que mi madre no me dejaba). Pero nunca he tenido un perro (así que, ya sabes lo que regalarme por mi cumpleaños J).

7) Durante muchos años me escribía por carta con amigos de varias partes del mundo, además de España, incluida una chica japonesa (se llamaba Megumi Yamada) y una chica cubana. Aún guardo muchas de esas cartas. Ah, y una de estas amigas por correspondencia es fan de este blog (¡hola, Natalia!).


Mis 15 blogs sobre traducción preferidos y que he descubierto (relativamente) hace poco (y a cuyos dueños les paso el premio al «Bitacorer@ versátil»):

- “Tradúceme despacio que tengo prisa” (en español. Además de que la bloguera es una buena amiga mía, es una excelente correctora. Escribe sobre todo aquello que los traductores deberían saber para que sus vidas sean más fáciles, además de dar consejos sobre correcciones).

- “El Carpintero Traductor” (en español. Una bitácora increíble de un traductor de literatura turca, que también es profesor en la Universidad de Estambul).

- “La prueba de lo ajeno” (en español. Una joven bitacorera, además de la traductora del sitio web (y demás) de un importante microblog, con tanto conocimiento acumulado que ya nos gustaría a muchos ser como ella).

- “Perdido en San Borondón” (en español. Un recién llegado a la profesión de la traducción, con una impresionante destreza al escribir y con quien debo tener cuidado, pues seguro que me «robará» a los clientes muy pronto.)

- “PlayOver” (en español. Una bitácora sobre videojuegos).

- “Aventuras de una traductora-intéprete en Madrid” (en español. Me encanta esta bitácora porque es una forma de conocer la vida del intérprete sin moverme de mi casa).

- “The booth inhabitant” (en español. Una bitácora de un estudiante de master en interpretación de conferencias en París, que muy pronto conseguirá su sueño).

- “Johanna Angulo” (en español. Una bloguera chilena que escribe sobre localización y traducción, y da unos consejos estupendos a todos los traductores.)

- “Ara Va de Jocs” (en catalán. Una estupenda bitácora sobre videojuegos, con reseñas y repasos a los últimos juegos, con alguna inclusión al pasado).

- “In other words” (en inglés. Es la bitácora de la que me hizo el honor de darme este premio. La descubrí hace poco, y me encantó su bitácora).

- “GLOC” (en inglés. Una bitácora utilísima sobre localización de videojuegos, con estupendos consejos para nosotros, localizadores, sino también para los desarrolladores de videojuegos, consejos que deberían tener en cuenta a la hora de crear sus productos).

- “Mox’s Blog” (en inglés. Humor sobre traductores, la industria de la traducción, tarifas… ¡Todo!).

- “Naked Translations” (en inglés y francés. Aquí podrás encontrar todo tipo de entradas sobre lenguas, el inglés y el francés, traducción, consejos para estudiantes, etc.).

- “Media Loc’s Translation and games Localization blog” (en inglés. Publicaciones sobre localización de videojuegos).

- “The Liaison Interpreter” (en inglés. Un blog sobre la interpretación desde el punto de vista de un extranjero viviendo en Japón).

¡Ahora os toca pasar el premio!


Nota: me he dejado muchas bitácoras en el tintero, que me habría encantado incluir, pero quería mencionar bitácoras tanto en inglés como en español (y esa en catalán), además de centrarme en bitácoras relacionadas con esta (localización de videojuegos), así que he tenido que dejar fuera a muchas otras bitácoras que me encanta seguir, así que, ¡no os olvidéis de echar un vistazo a la lista de blogs que sigo y mirar el resto!

martes, 4 de octubre de 2011

Un verano movidito

Por fin puedo pararme y echar la vista atrás, tras un verano en el que que, aunque el sol ha brillado por su ausencia en esta mi ciudad de adopción, mis labores sí han lucido, como si del sol del Sahara se tratase.

A pesar de que la época veraniega de localización de videojuegos se retrasó más de lo habitual, cuando llegó, llegó como una gripe que ha estado esperando un año entero para atacarte: todo junto, y pillándome en la retaguardia y desentrenada. Pero, como cada año, sobreviví y, ahora que (supuestamente) ha regresado la calma, tengo ganas de más. Eso sí, eh, tú, querido Destino, si estás escuchando, no pasa nada si esperas un poquito para actuar, ¿vale? J

Pues esta entrada, un poco fuera de lo habitual, es mi forma de contaros por qué he dejado el blog tan abandonado. Una forma de compartir con vosotros las cosas buenas que este verano me ha dado.

Primero, el congreso Media4All fue increíble, muy fructífero (como ya expliqué aquí, aquí y aquí) y, a pesar de acabar hecha polvo con tanta información absorbida cuando acabó, no me hubiese importado que hubiese durado más o que se celebrase una vez al mes.

Mientras tanto, había aceptado dos proyectos de localización de videojuegos bastante grandes que me ayudarían a no tener ni un minuto libre durante el mes siguiente. Uno de ellos es un MMORPG para PC de los que tienen telita (cuyo nombre no puedo desvelar, de momento), pero que me ayudó a ejercitar aún más mi imaginación, mi capacidad de búsqueda y, sobre todo, mi creatividad contando batallitas medievales. El otro (cuyo nombre tampoco puedo revelar hasta que no salga a la venta) era para tres plataformas y fue igualmente duro, pero más por el hecho de que la información y los textos me los dieron con cuenta gotas, como si me los hubiesen inyectado intravenosa con una bolsa de suero tras una operación por salvar una vida. Como ocurre en esta industria tan emocionante, todavía sigo haciendo actualizaciones de ambos, lo que incrementa las ganas que tengo de que se acaben y se pongan ya a la venta.

Muchos ya sabéis que a mediados de julio tenía que mudarme de piso y, seguramente, también sabéis los problemas que tuve con la mudanza (los que tenían que hacer la mudanza no se presentaron y me tiré un fin de semana entero sentada y durmiendo en el suelo hasta que al lunes siguiente conseguí que alguien viniese a hacer el traslado). A esto se le sumaron los problemas con internet: algo que parecía que tendría instalado y funcionando en dos semanas, acabó convirtiéndose en un mes de espera.

Para darle más emoción al asunto, justo en la semana antes del traslado (cuando alternaba los dos proyectos de traducción con la recuperación del Media4All y el desparpajo de destreza en Tetris que tenía que llevar a cabo para poder guardar mis pertenencias en cajas para que aguantasen la mudanza), recibí un correo de una importante revista de traducción, la revista Multilingual, en el que me ofrecían la posibilidad de publicar un artículo sobre Localización de videojuegos. Por supuesto, una oportunidad así solo llega una vez en la vida, y no podía rechazarla, así que, les anuncié que estaría encantada de colaborar con ellos y me dispuse a enviarles algo que tenía por ahí preparado.

Después de algunos problemas con el correo electrónico, que parecía que no recibíamos los correos que nos enviábamos, y sin siquiera confirmarme de que iban a publicarme el artículo, me enteré por Twitter de que me habían publicado el artículo y de que tenía muy buena pinta, recién salidito del horno. El resultado lo podéis encontrar aquí (creo que hay que estar suscrito), aunque a mí me hace más ilusión enseñaros lo bien que queda mi nombre como «articulista» de una revista.

Además, pocas semanas después de la publicación, recibí un paquete con una sorpresa de la revista: ¡una taza! Con lo que me gustan a mí las tazas y tenía mi propia taza de traductora. J Ahora solo necesito montar bien mi oficina y lo tendré todo listo para currar como la auténtica profesional que soy (no, no tengo abuela).


Pero como un verano no sería verano sin vacaciones en la playa, decidí que ya no aguantaba más el mal tiempo de Londres y que me merecía unas vacaciones en mi amada Mallorca. Y para allí que me fui. Por supuesto, en cuanto el Sr. Murphy se enteró de mis planes, decidió que sería aún más divertido si, justo antes de mi marcha el 9 de agosto, creaba un conflicto impresionante en mi ciudad de residencia y, además, ocupaba mis vacaciones con otros tantos proyectos de traducción a los que no podía rechazar por motivos varios. Y ahí me tenéis, haciendo multitarea y olvidándome del significado de la palabra «aburrimiento».

Además, también conseguí contactar con una empresa de videojuegos muy importante, que aceptó hacerme pruebas de traducción y considerarme como colaboradora... Aunque estoy esperando aún el veredicto final. Sin embargo, otra importante empresa de videojuegos (a los que había enviado el currículo hace como medio año... ¡O más!) sí que decidió darme la oportunidad para trabajar en un pequeño proyecto como prueba, aunque, como era de esperar, no ha sido del todo fácil debido a la cantidad de reglas a seguir y a que ni siquiera consigo que el programa que quieren que utilice se instale en mi ordenador (por eso de que es 64 bits, en vez de 32...). Aún sigo investigando. Cuando descubra cómo arreglar el problema, os aviso.

Pero como ya conocemos a nuestro gran amigo Murphy, todo esto ocurriendo al mismo tiempo no era suficiente, así que, le añadió más emoción a mi vida tentándome primero con la idea de que podía enviar un artículo a la creación de un libro sobre Localización y Accesibilidad en los Mundos Virtuales, algo que había intentado pero había tenido que abandonar por falta de tiempo y por no conseguir crear el texto exactamente como mandaba el protocolo. Sin embargo, un golpe de suerte hizo que ampliasen el plazo y aceptasen textos menos «académicos», de forma que mi artículo ya tenía cabida... Lo único que necesitaba era encontrar tiempo para ponerme a ello.

Además, la tentación también tenía forma de participación en la creación de una nueva revista por y para profesionales del mundo de la traducción y la interpretación: La revista Traditori. Los que me conocéis, bien sabéis que me encanta estar en todos los tinglados, así que, sí, lo habéis acertado: no pude decir que no y me subí al tren con la esperanza de poder aportar algo bueno. La verdad es que ha sido emocionante formar parte de este proyecto, ya no por lo que supone ver tu nombre en la lista del equipo editorial (algo que tengo unas ganas tremendas de ver), sino por el proceso entero, desde la primera idea, hasta el ir buscando a gente, el pensar sobre qué podríamos hablar, recopilar la información, crear los artículos, corregirlos (algo que he hecho con mucho gusto)... Es como un pequeño bebé que comparto con un grupo fantástico de gente, muchos de ellos conocidos por todos. Podéis ver la lista completa aquí. Manteneos a la escucha porque, en cuantito esté publicada, lo gritaré a los cuatro vientos para que podáis echar un ojo al trabajo que hemos preparado.

Por último, cuando la presión de la actividad veraniega comenzaba a relajarse, un antiguo compañero de trabajo me contactó para ver si estaba interesada en colaborar con ellos en un proyecto para crear un videojuego didáctico (ya me lo decía mi novio: en la industria de los videojuegos no es lo que conoces, sino a quién conoces). Me pareció un proyecto tan interesante, que no pude decir que no. Además, como buena hormiga que soy, el invierno acecha y parece que será muy frío, ya que el otoño no parece darnos demasiados frutos, así que, acepté el desafío y allí llevo una semana, desbaratándoles el juego y, como siempre, intentando conseguir un producto de la mejor calidad posible. Ya veremos cómo acaba todo.

Y así estoy, queridos amigos y amigas. Como veis, la vida de un traductor autónomo no es, para nada, aburrida y, no sé la de mis compañeros, pero la mía está llenísima de sorpresas que me descolocan por momentos. Sin embargo, ya veis que no le hago ascos a nada y disfruto arropando las sorpresas que la vida se empeña en darme. Y es que, si no, sería todo muy aburrido, ¿no?

viernes, 16 de septiembre de 2011

Os propongo una cosa... Pero que nadie haga novillos, ¿eh?

Hace un par de semanas, en una lista de distribución en la que estoy inscrita, una conversación sobre la ortografía derivó en otra sobre las variedades dialectales y acabó convirtiéndose en otras conversaciones diferentes. Una de ellas fue sobre si es correcto que el traductor de un texto principalmente dirigido a todos los hispanohablantes haya utilizado la expresión «hacer campana» para referirse a «hacer novillos» o «hacer pellas», es decir, cuando un alumno no va a clase. Para aquellos que no lo sepáis, solo los niños y jóvenes catalanes pueden «hacer campana» y no ir a una clase. Los madrileños, sin embargo, «se fuman las clases» cuando se saltan las clases, a diferencia de los canarios que, simplemente, «se fugan de clase» si no están interesados en lo que la maestra o el maestro explicará. En Castellón, «salan clase», algo muy diferente a lo que sus vecinos valencianos, que prefieren «pelarse la clase» o «hacer fugina». Y tan solo cruzando el charco, las cosas varían bastante: en Mallorca (o, al menos, en Palma) usamos una expresión mallorquina que creaba muchas risitas cuando la decíamos: a nosotros nos gustaba «fullarnos de clase». Pero no éramos los únicos que habíamos escogido una expresión que podría confundirse con otra cosa; parece ser que los cántabros simplemente «se corrían la clase», por muy mal que eso sonase. Sin embargo, en la otra punta de España, en el sur, prefieren «hacer la rabona», «hacer la piarda» o «piardear».

Y podría seguir añadiendo más, pero creo que es mejor y más divertido que vosotros me expliquéis cómo lo decís en vuestra región, ciudad o pueblo, o en vuestro país, si sois delotro lado del «charco» (Atlántico). Yo me iré pasando y actualizando la lista para ir teniendo una idea de las opciones que se han dado. De momento, tengo estos:


Hacernovillos / Hacer pellas

Fullarse (Palma de Mallorca)
Hacer campana (Cataluña)
Fugarse de clase (Canarias, Murcia)
Petarse clase (Cataluña)
Jugarse una clase (Cataluña)
Pelarse una clase (Cataluña, Valencia)
Hacerla rata (Argentina, Uruguay)
Fumarse la clase (Madrid)
Hacerse (una) piarda / Piardear (Málaga)
Hacer (la) rabona (Granada, Córdoba (España), Argentina)
Hacer robonas (La Línea de la Concepción)
Hacer pira (Vizcaya)
Pirarse la clase (Asturias, León)
Hacer borota (Pamplona)
Hacer pirola (Zaragoza, Vitoria)
Corrérsela clase (Cantabria)
Latar clase (Vigo, Lugo, A Coruña)
Colgar clase (Vigo)
Copar clase (Vigo)
Palmar a clase (Ferrol)
Picarse una clase (Huesca)
Salar (Castellón)
Hacer la rata (Córdoba)
Hacer calva (Cantabria)
Jubilarse (Venezuela)
Hacer monta (Badajoz)
Hacer fugina (Valencia)
Saltarse una clase (Cádiz, Mallorca, Valencia)
Hacer toros (Soria)
Pillar una clase (La Plana de Vic, en Barcelona)
Hacer la guinda (Melilla)
Espiarse la clase (Menorca)
Montarse la clase (Ponferrada)

Y, al otro lado del Atlántico:

Irse de pinta (México)
Hacerse la pinta (Jalisco y Colima, en México)
Hacer la cimarra (¿Chile?)
Tirarse la pera (Perú)
Hacerse la rata / Ratearse (Argentina)
Mamar clase (Colombia)
Capar clase (Colombia)




¡A ver cuántas conseguimos!

viernes, 9 de septiembre de 2011

Media4All, los «Óscar» de la traducción audiovisual (parte III)

Y llegó el último día. Esta vez sí que me acordé de cambiar la hora de la alarma (no como el día anterior). Llegué con tiempo suficiente como para saludar a los compañeros y asegurarme de que, en la sala principal, seguía habiendo las presentaciones que quería ver sobre precios, tarifas y calidad. Allí directa me fui a buscar sitio en primera fila (así podría enchufar el ordenador y tuitear durante las dos horas que durarían las presentaciones). Empezamos con la presentación de Andrew Lambourne, de SysMedia, sobre cómo reducir costes y mantener la calidad, algo que empezó a exasperar a más de un traductor presente en la sala. A pesar de sus esfuerzos por convencernos de que los métodos que utilizaban servían para mejorar la productividad y no para reducir las tarifas que se pagan a los traductores (ya de por sí muy reducidas), no paraban de oírse murmullos por la sala. Andrew dio paso a Luc Vandingenen, con «How to Sell Quality in a Price-driven market», donde nos daba a entender que su empresa había encontrado la varita mágica que le permitía vender su producto como un producto de gran calidad al mejor precio... Nos quedamos todos un poco perplejos y aquí, he de confesar, se me empezaron a hinchar las narices porque, o bien el título de la ponencia mentía, o era él el que nos quería hacer ver algo que no era. Pero me guardé el as en la manga para la ronda de preguntas. Cuando acabó, pudimos observar a nuestro amigo danés, Claus Stenhøj, con ganas de decir algo, pero tuvo que callarse y esperar a que los tres ponentes acabasen con sus presentaciones... La cosa se estaba poniendo emocionante. J
Para poner la guinda al pastel, acabó la sesión de presentaciones Nakata Steffensen con una presentación para levantarse y quitarse el sombrero, que no pareció sentar del todo bien a sus dos compañeros de mesa. Nakata nos hizo un resumen de la evolución de la empresa del subtitulado en Reino Unido, y de cómo las pequeñas empresas británicas se han visto absorbidas por grandes multinacionales extranjeras, de manera que, cada vez más, la industria de la subtitulación británica está en manos de grandes empresas extranjeras (principalmente estadounidenses). Así, poco a poco, se está creando una centralización oligopólica en la que los peores parados son los subtituladores autónomos y, por supuesto, la calidad. Porque la calidad siempre sufre, y el que lucha por conseguirla, a pesar de recibir muy poco dinero a cambio, también.


Con este panorama llegamos a la ronda de preguntas. El primero en pedir el micro fue Claus Stenhøj... Ya os podéis imaginar qué pregunta haría y sobre qué se quejaría: ¿cómo pueden mantener la calidad si se paga menos al traductor? Pero tanto Luc como Andrew marearon la perdiz sin dar ninguna explicación clara... Es que, como decían, no nos pueden contar el secreto de empresa. Tras su pregunta, llegaron otras similares que tampoco consiguieron ninguna respuesta concreta. También hubo algunos defensores, que decían que era posible reducir precios y mantener la calidad, pero yo seguía con la curiosidad de saber cómo se conseguía a un cliente sin competir en precio... O, bueno, como dijo Luc, compitiendo por precio pero sin necesidad de ser el más barato ni tampoco de competir por la calidad... Así que levanté la mano y esperé a que alguien me pasase el micro. ¿Que si lo conseguí? Pues sí. ¿Y qué le pregunté? Pues muy fácil: Si no compite en calidad ni tampoco compite en precios, ¿en qué está compitiendo? Porque yo, no lo entiendo. J Aquí yo ya le vi sufrir (ay, me dio pena y todo), pero intentó explicarse. Que lo de la calidad ya se daba por supuesto, y lo de los precios, no iba a bajarlos más, así que lo que hacía era ofrecer algo adicional. Y ahí, señores, es la prueba de lo bien que muchas empresas venden su imagen, porque te hacen creer una cosa que no es y mucha gente cae como tonta. Y así, con un meneo del micro que pa’ qué, nos llegó el descanso (sí, con café, té y galletas, como siempre).


Después del descanso, no estaba muy segura de por qué tema decantarme, así que, como la audiodescripción es un tema bastante nuevo para mí, decidí aprender todo lo posible sobre el tema y me dirigí a la sala Senate Room a ver qué se cocía... Cuando llegué, John D. Sanderson ya había empezado. John nos presentó un estudio sobre la descripción de los paisajes en la audiodescripción, comparando la versión española audiodescrita con la inglesa, de dos películas: Los abrazos rotos, de Almodóvar y, Vicky, Cristina, Barcelona, de Woody Allen. Dado que ambos directores habían escogido para sus obras ubicaciones que distaban de las habituales para ellos (Madrid y Nueva York respectivamente), el estudio se centraba en ver si las audiodescripciones habían conseguido plasmar la intención de dichos paisajes y el exotismo que los envuelve. Fue muy interesante ver cómo las versiones inglesa y española de la misma película distaban bastante en algunos casos, y conseguían que nos preguntáramos si no deberíamos también «centralizar» la audiodescripción de las películas para que ambos audiodescriptores tengan la misma información (incluyendo una lista de la información relevante o, incluso, con qué intención se han creado los distintos elementos) y que, así, esta disparidad no sea tan grande. También escuchamos a Marina Ramos, que habló sobre el impacto de las películas en diferentes audiencias. En su estudio se centra en cómo se percibe la audiodescripción y el impacto que esta tiene en la audiencia, y cómo se diferencia dicha percepción de la que la audiencia que ve la película normal. Un estudio muy interesante que aún tenía mucho por investigar. La última presentación fue la de Anna Maszerowska con una presentación sobre cómo se trata la luz y el contraste en la audiodescripción, si es que se llega a tener en cuenta. Muy interesante, ya que, seguramente, no nos damos cuenta de la importancia de la luz y de cómo los directores de cine juegan con los contrastes para crear los diferentes ambientes, algo que aquellos con discapacidad visual pueden perderse si no se especifica en la audiodescripción.


Tras estas tres interesantes presentaciones, llegó la hora de la comida, la hora de seguir conociendo a gente, de seguir compartiendo ideas, de discutir (de buen rollo) y, en definitiva, de disfrutar en compañía de gente con intereses comunes (y, por qué no, tan friquis por la lengua como yo). Llegaba la última sesión de ponencias separadas y, cuando ya creía que había aprendido todo lo que podía aprender, me fijé que había una sesión en la que se hablaría de sobretítulos (sí, porque se muestran «sobre» la acción, mientras que los subtítulos se muestran «debajo» [sub] de la acción) en el teatro y la ópera. Me perdí el principio de la primera presentación, de Lucile Desblanche, quien lanzó la pregunta de por qué parece que, hoy en día, hay bastante gente que acude a la ópera y son reacios a tener constantemente el texto explicándoles lo que pasa. Sin embargo, también hay muchos que lo agradecen, ya que los sobretítulos no solo muestran las traducciones, sino que también pueden ayudar a audiencias sordas o con discapacidad auditivas. ¿Qué creéis vosotros? Pasamos después a Ken Chalmers y Judi Palmer, quienes nos hicieron una presentación sobre cómo es el trabajo de un sobretitulador en un importante teatro como la Opera House y cómo se muestran en escena dichos sobretítulos. Ya había acudido con dos amigas (María Ferreiro y Lorea Martínez) a una presentación de Judi en el Imperial College London, pero me vino bien el repaso a este trabajo que, hasta aquella presentación, desconocía por completo. Después le llegó el turno a Anika Verbecken, a quien tuve el placer de conocer el primer día. Anika nos hizo una presentación en la que analizaba el tipo de programa que se utiliza para crear y mostrar los sobretítulos y nos listaba los pros y los contras de cada una de las prestaciones que tenía. Era como una queja en voz alta en busca de alguien que crease el programa perfecto para dichos sobretítulos. Por último, Sarah Weaver nos mostró un análisis extraordinario de cómo son los sobretítulos para sordos (y discapacitados auditivos) en tres de los teatros más importantes del Reino Unido, qué aspectos hay que mejorar y qué otros se han utilizado y han recibido buena acogida por parte de la audiencia. Una gran reflexión que, lejos de parecer que se ha acabado la investigación sobre los sobretítulos, nos da la idea de que no es más que el principio.


Nos dieron tiempo para otro descansito antes de que empezase la última sesión, en la que se habló del futuro de la traducción audiovisual y que, como era de esperar, causó diferencias y una ronda de preguntas calentita. Pero como he hablado ya demasiado sobre estos debates, no os explicaré más, sobre todo porque la sesión de despedida, que llegó justo después, fue la mejor. En ella, Jorge Díaz-Cintas hizo un pequeño discursito agradeciéndonos el haber estado allí y nos anunció la fecha para el próximo Media4All, que se celebrará del 15 al 17 de septiembre del 2013 en Dubrovnik, en Croacia. Con las ganas que tengo yo de ir a Croacia, ¡y me lo han dejado en bandeja! Aplauso generalizado, agradecimientos (con regalo incluido) a Jorge por haber organizado todo ese berenjenal (y habernos aguantado durante 4 días sin quejarse... ¡Qué gran hombre!) y, bueno, ya se había acabado todo. Fue un momento surrealista, porque, por un lado, estaba muy cansada y deseaba llegar a casa y dormir, pero, por el otro, no quería que se acabase, no quería que la gente se fuese de Londres... Fue una experiencia tan increíble, que os la aconsejo. No sabes lo que te pierdes hasta que no estás allí. J


Aproveché para hacerme unas cuantas fotillas con «famosos», como Jorge o Fréderic Chaume (al que no pude encontrar justo después de las sesiones, pero con el que conseguiría hacerme una foto más tarde) y ya, sin darnos cuenta, llegaba la hora de la cena y la «fiesta», pero eso lo reservo a los que estuvimos allí (aaaaah, se siente...). Eso sí, os dejo deleitaros con algunas fotos. ;)


Aquí aparezco con Eva Espasa, una profesora de mi universidad, con quien tenía muchas ganas de hablar.














Aquí, con el famoso Fede Chaume y mi mentora Jennifer Vela (que sí, mujer, que sí)








La gran Pilar Orero, a quien espero parecerme en el futuro, y no solo por el decorado de la camiseta ^_^








¡Nos vemos en 2013!

domingo, 7 de agosto de 2011

Media4All, los «Óscar» de la traducción audiovisual (parte II)

Perdón por haber estado tanto tiempo sin actualizar, pero tenía mucho trabajo y la conexión a internet muy limitada, ya que acabo de mudarme de piso y aún no han venido a instalármela.
Como ya expliqué en mi anterior entrada, la última semana de junio acudí al congreso Media4All, donde las celebrities del mundo de la traducción audiovisual se reúnen para compartir lo último sobre investigaciones llevadas a cabo en los últimos años, además de algunas opiniones conflictivas.

Llegamos al segundo día, el día en el que me tocaba presentar. Los nervios seguían a flor de piel. Es más, estaba tan nerviosa, que se me olvidó mirar el horario del segundo día y aparecí allí a las nueve menos cuarto de la mañana... Fue entonces cuando me di cuenta de que la jornada no empezaba hasta las nueve y media. ¡Chachi piruli! Con el sueño que tenía... Peeero, como me tocaba presentar a las 11 de la mañana, decidí aprovechar esos 45 minutillos para repasar mi presentación. ¡Ay, madre, qué nervios!
Pero antes de que me llegase el momento de gloria, había una sesión y, de nuevo, tocaba decidirse por una de las 5 salas que ofrecían ponencias. Eché un vistazo y me decidí por el Fansubbbing, algo que parece que no muchos se atreven a hablar, pero que creo que merece que la nombren como disciplina dentro del mundo de la traducción audiovisual. Así que, para allá me fui. La primera presentación fue a cargo de los representantes de Sub-ti (uno de los ponentes, Federico Spoletti, fue el mismo que había presentado el día anterior el estudio sobre la audiencia de los festivales de cine en Italia) que había organizado un concurso de traducción para fansubbers, y nos ofrecieron los datos de los resultados tanto de participación como del resultado final. Fue curioso ver cómo el ganador no tenía ningún título específico en nada relacionado con la traducción audiovisual (era filólogo, si no recuerdo mal).
Otra prueba de que hay por ahí mucha gente que tiene dotes excelentes como traductores sin que hayan estudiado la carrera de Traducción (ojo, no quiero decir que ahora deberíamos ser todos traductores sin carrera. No. Quiero decir que, al igual que hay médicos que son excelentes escritores, también puede haber no-traductores que son excelentes traductores, al igual que hay traductores con carrera que son una patata traduciendo). Después de que acabasen (se alargó más de la cuenta, ya que Elena Di Giovanni tenía muchas ganas de contárnoslo todo y no había forma de que resumiese y acabase su parte), llegó el turno de Francisca García Luque, que nos habló de la accesibilidad en el fansubbing. Otra presentación muy interesante, con vídeos comparativos. La última presentación trataba de la traducción de las series musicales, con el ejemplo de Glee y, sinceramente, fue un peñazo. La ponente se dedicó a leer, sin gracia ni soltura, todo el texto que había preparado, así que agradecí que mi cuerpo me pidiese acudir al baño. Cuando volví, casi había acabado y me informaron que no me había perdido nada. J
Tras una interesante ronda de preguntas, llegó la hora del descanso (té, café y galletas), en el cual apenas pude descansar por los nervios, así que, decidí irme a la sala a prepararme. Damas y caballeros, había llegado mi momento de gloria. Por el camino me encontré a Miguel Bernal, que me tranquilizó (un poco) con palabras de ánimos y de que, total, es como estar con amigos contándole una historia (ya, claro, igualito). Poco después llegó
Xiaochun ZHAN, una chica china de la Universidad de Viena que hablaría del orientalismo en los videojuegos. Estuvimos hablando un rato, mientras iba llegando la gente, incluida Carme Mangiron, que también presentaría una introducción al proyecto en el que estaba trabajando.
Yo era la primera, así que, me dispuse a saludar, y empecé a hablar. Según iba hablando, me sentí más cómoda y todas las palabras que llevaba tres días intentando memorizar, pero que parecían perdidas por los océanos oscuros de mi cerebro, parecieron encontrar cierta coherencia (creo) para salir de forma ordenada de mi boca. Tuve que contener algunas otras que querían salir y no debían. No debían porque sabía que, si lo hacían, me pasaría del tiempo adjudicado. El tiempo llegaba a su fin. Pude ver cómo Miguel (el presidente de la mesa) me mostraba el cartelito de «faltan 5 minutos» y pensé «¡qué bien! ¡Solo me faltan un par de diapositivas!» (nota: en Mallorca, la expresión «un par» significa «unas pocas»). Seguí hablando y diría que no me enseñó el cartelito de «te falta un minuto» ni el de «Time’s up! L» (o, al menos, no los vi), pero acabé, y me sentí aliviada y, sobre todo, satisfecha.

Después de mi presentación, estaba ya más tranquila para escuchar a Carme Mangiron explicarnos el nuevo proyecto en el que está involucrada con la UAB, en el que analizarán los subtítulos en los videojuegos y la atención que el jugador presta a esos subtítulos, en qué parte de la pantalla fija su atención, etc., gracias a un programa de esos que leen el movimiento de los ojos. Un proyecto interesantísimo, vamos. Justo después, Xiaochun empezó su presentación. Nos habló de los cambios que hacen las empresas de videojuegos chinas al contenido de los videojuegos, como la caracterización de los personajes (heroínas chinas con vestidos «típicos» y rasgos semiorientales, como en los dibujos animados chinos), la restricción de menciones a lugares reales en China, la creación de ambientes «tópicos», etc., para hacerlos más atractivos al público occidental. Al mismo tiempo, todos los videojuegos que se venden en China pasan por una censura de cambios y eliminación de todo el contenido que al gobierno les parezca insultante o moralmente incorrecto.
Por ejemplo, nos contó como muchos videojuegos no llegaban a distribuirse por ser excesivamente agresivos o, simplemente, por haber en ellos matanzas a ciudadanos chinos, menciones a lugares emblemáticos (como la plaza de Tiananmén, que cambió de nombre en un juego para poder distribuirse en China) o, incluso, porque los «malos» eran chinos. Fue una presentación interesantísima que, como comentó también Carmen durante la ronda de preguntas, es muy paralela al japonismo y occidentalismo de los juegos japoneses y, por extensión, a la comida china y japonesa que se vende en muchos restaurantes de occidente, que nada tienen que ver con lo que se come al otro lado de Asia.
Tras la ronda de preguntas, llegó la hora de comer. María Solà, que había estado escuchando mi presentación, se me acercó después de la ronda de preguntas para preguntarme información de cómo entrar en este mundillo... Ay, qué ilusión sentirme útil. Con ella fui al «comedor» y tal fue mi sorpresa al ver las mesas con comida, que si no hubiese sido una chica bien educada, me habría abalanzado sobre ellas. Esta vez sí que se lo curraron y la comida no solo tenía una pintaza increíble, sino que, además, estaba buena y había mucha. Cada vez que se acababa una bandeja, ponían otra. ¡Qué bien comí! Fue entonces cuando conocí a Paola, una chica argentina que estaba interesada en traducción audiovisual, pero se quejaba de que en Argentina nadie escribía sobre ello y, aún peor, ni siquiera había estudios superiores en traducción audiovisual. Estuve hablando con ella un buen rato, y babeando con su hablar argentino... Ay, ¡cómo me gusta! Entre charla y charla, se acabó la hora de la comida y volvía la de las decisiones. Una ojeada rápida a la lista y pensé que, en la sala principal, me lo iba a pasar bien, ya que parecía que se hablaría de la situación de la situación del traductor audiovisual... Y seguro que eso traería pelea.
Para allí me dirigí, mucho más tranquila y preparada para seguir tuiteando el congreso. Empezó Susanne Verberk, quien explicó las dificultades en las que se encuentra como traductora audiovisual y cómo ha tenido que cambiar su estrategia para conseguir más trabajo. También nos comentó la situación de la subtitulación en Bélgica. Y, por supuesto, también quejas sobre la baja calidad de algunos de los subtítulos. Susanne dio paso a Anna Jankowska y Anna Celińska, que habían venido a explicarnos los resultados de un estudio que habían realizado sobre las condiciones de trabajo del traductor audiovisual, y de cómo las tarifas son, cada vez, más bajas, piden más volumen en menos tiempo, etc. Su preocupación llegó hasta tal punto, que decidieron crear la Asociación polaca de traductores audiovisuales para intentar proteger, de alguna forma, los derechos de los traductores audiovisuales en Polonia.
El ambiente se empezaba a caldear: se oían cuchicheos por la sala, gente asintiendo y alguna que otra queja al escuchar que en Polonia las cosas no eran mucho más distintas que por aquí. Fue entonces cuando el danés Claus Stenhøj salió al estrado y empezó a explicarnos cómo empezó en esto hace ya muchos años, cuando ser traductor audiovisual era no solo algo prestigioso, sino que, además, estaba muy bien pagado. Sin embargo, poco a poco, fue viendo cómo grandes empresas iban bajando y bajando las tarifas que pagaban a sus traductores, y cómo, cada vez, la calidad de los subtítulos daneses era peor.

El momento clave llegó cuando mostró una lista de oficios con sus sueldos medios en Dinamarca, y el puesto del subtitulador estaba, ¡tachán!, en el último puesto, por debajo del «sueldo» (o, mejor dicho, de lo que gana) un parado. Sí, en Dinamarca (y me arriesgaría a decir que también en muchos otros países), el dinero que un subtitulador gana en 8 horas de trabajo, 5 días a la semana es menor que lo que se ganaría simplemente cobrando el paro.

Acabó su presentación con un decálogo del subtitulador, y dejó el horno preparado para una buena discusión en la ronda de preguntas, durante la que se dejó claro que había muchos traductores/subtituladotes enfadados por las bajas tarifas que se manejan, y bastantes representantes de agencias y grandes empresas que parecen no entender que, de esta forma, no se consigue calidad y que de ellos depende convencer al cliente de que vale la pena gastar un poco más y conseguir buena calidad.
Con este ambiente caldeado, llegó la hora del té. Un descansito para reponer fuerzas, comentar las diferentes ponencias a las que habíamos ido y volver a decidir a qué presentación acudiríamos. Yo quería ver la de las profesoras de mi universidad, ya que sabía que sería muy interesante, así que, allí me dirigí. Por desgracia, habían cambiado la sala, y no tenía ni idea de dónde estaba. Por suerte, encontré a Jorge Díaz-Cintas (el organizador del cotarro y una gran persona), quien me dejó en manos de uno de los voluntarios para que me llevase hasta la sala. Llegué y ya había empezado, pero en seguida tomé el hilo del tema del estudio: comparativa de la sexualización en la publicidad en España, Italia y Reino Unido. Recuerdo que en mi época de estudiante, mi profesora de traducción audiovisual (Francesa Bartrina) nos daba la lata a la hora de traducir para que tuviésemos en cuenta esos factores, para que comparásemos anuncios en los que la mujer era el centro de atención y, casi siempre, se utilizaba su sensualidad para vender con aquellos que se habían creado de una forma más «neutra» y, sobre todo, que intentásemos evitar sexualizar (sin querer) las traducciones que hacíamos. Fue algo que se me quedó grabado y que siempre pongo en práctica cuando traduzco. Acabaron su presentación y como los temas que se iban a tratar después no me interesaban, salí de la sala para dirigirme a otra presentación. Se me había hecho ya tarde, y estaban acabando en casi todas las salas, así que, me metí en la sala principal (donde la conexión a internet es la mejor) porque allí hablarían de audiodescripción y aproveché a hacer algo de trabajo mientras escuchaba los temas.
El tiempo pasó volando y llegó el final del día y, con él, otra vez el «vino de honor» (zumo honorable para mí). Y allí estaba yo hablando con unos y con otros, conociendo a más gente, decidiendo a ver a qué sitio nos iríamos de cena, cuando llegó Jennifer y me dijo que la acompañase a una cena de «Asociaciones europeas de traducción audiovisual», en representación de localización de videojuegos. J Ah, pues vale. Había quedado ya con Pao que la avisaría para irnos a cenar, así que, fui a buscarla y la arrastré también a la cena. Estuvimos esperando un rato en la puerta del restaurante tailandés en el que nos habían citado porque estaba lleno. Mientras, Jennifer, Pao y yo estuvimos hablando sobre varios temas, desde la falta de artículos sobre traducción audiovisual en Argentina a las diferentes palabras/términos que usamos los españoles y que hacen que los argentinos no puedan evitar sonreír. Al rato, Pao marchó. Esperamos un poco más y, por fin, pudimos cenar. Durante la cena, hablamos sobre las dificultades en las que se encuentra el sector audiovisual con las tarifas excesivamente bajas que se pagan. No, los españoles no somos los únicos sufridores.
Y, entre charla y bocado de comida, llegó la hora de volverse a casa. Otro día intenso había pasado y yo estaba derrengada. A pesar del cansancio, no quería que la conferencia acabase nunca. Me gustaba eso de pasarme el día entero hablando sobre algo que me apasiona, con gente con la misma pasión que yo. Aún faltaba un día, y quería aprovecharlo al máximo.