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miércoles, 21 de diciembre de 2011

De charla a charla y tiro porque me toca


Muchos habréis oído ya que, a mediados del mes pasado, hubo una charla sobre blogs en Barcelona organizada por APTIC, en la que Olli Carreira y Pablo Muñoz, además de Clara Guelbenzu y Martine Fernández, nos explicaron las maravillas de la blogosfera y lo bien que les ha venido darse a conocer en el mundo traductoril mediante sus blogs. Si os lo perdisteis, no os preocupéis porque tanto Martine como Aida (aquí, aquí y aquí) lo han resumido maravillosamente. Mi asistencia a esa charla fue el principio de un mes acelerado en el que apenas he tenido tiempo ni para darme cuenta de lo que me estaba pasando.

Gracias a Nieves Gamonal (Neus para los amigos), quien amablemente cedió el sofá de su humilde (pero preciosa) morada para que durmiese cuatro días, tuve la suerte de tener también mi ratito de gloria el día antes de la charla sobre blogs. Aprovechando que estaba por tierras catalanas y que Nieves justo tenía ese viernes la clase de videojuegos del Máster que está estudiando (la cual impartía Carme Mangiron), me sugirió que fuese a dar una charla sobre videojuegos y cómo meterse en el mundillo. Hablé con Carme y accedió a que fuese a sus clases (el mismo día daba dos sesiones: una para los de catalán y otra para los de castellano) a hablar durante 20 minutillos sobre mi experiencia cómo empecé y cómo he llegado hasta donde estoy (así, a pelo; sin «pagüer poin» ni na’).

Empecé con el grupo de castellano; les conté, más o menos, cómo había empezado en el mundillo y les di tres pinceladas sobre lo que podrían hacer si querían dedicarse a esto. Después, hubo turno de preguntas y, no sé si porque no había muchos interesados en el tema o porque se lo había dejado todo tan tan claro que no tenían preguntas, costó que alguien levantase la mano. Eso sí, debo dar las gracias al par de valientes que sí que hicieron preguntas, porque me hicieron darme cuenta de las dudas que tiene la gente cuando empieza (no, no todos tienen las mismas dudas que yo tenía) y, de esa forma, sé qué cosas debo añadir en mis presentaciones. Al final de la clase, dos chicas se me acercaron (lo siento, ¡olvidé vuestros nombres! Si leéis esto, recordádmelos, please) para hacerme un par de preguntas sobre dónde encontrar trabajo en videojuegos. Después, llegó el turno de la clase de Nieves. Aquí fue cuando Carme Mangiron decidió preguntar a los presentes que quién me conocía (bien porque seguían mi blog o bien porque me seguían en Twitter)... ¡Imaginaos la cara que puse cuando la clase entera (19 alumnos) levantó la mano! *Tierra, trágame* (desde aquí, quiero agradecerles a todos esos alumnos de Carme a que hagan que mi trabajo en la red valga la pena). La charla fue más o menos la misma y esta vez hubo bastantes más preguntas.

No os podéis imaginar lo bien que me sentí al poder ver que había gente interesada en el mundillo de los videojuegos, al ver que mis palabras les habían abierto (aunque solo fuese un poco) los ojos. Lo habría hecho al día siguiente y al otro y al otro. Con que, de todos ellos, solo uno consiguiese llegar a ser localizador de videojuegos, me habría dado con un canto en los dientes.


Pero la cosa no acabó ahí. Hace ya un par de meses, la Universitat de Vic (UVic) me contactó para ir a hablar sobre movilidad estudiantil y la experiencia de irse a vivir en el extranjero, ya que se celebraba el «International Workshops on Higher Education» durante la segunda semana de diciembre. Por supuesto, acepté, porque volver a la universidad que te formó es siempre un placer, pero hacer algo para ellos es aún mejor.

La charla fue la mañana del martes 13 (no te cases ni te embarques), y también tocó repetirla por la tarde. Compartiendo mesa redonda había otros dos exalumnos de la UVic, Marta (actualmente estudiante de Doctorado en Alemania y quien había vivido en India durante un verano) y Adrià (quien fue compañero de residencia y que, además de un Erasmus en EE. UU., ahora vive en el extranjero). Además, también estaba Adriana Pérez, coordinadora del Erasmus Student Network, una red internacional de estudiantes de Erasmus. Cada uno explicó su experiencia viviendo en el extranjero, bien como estudiantes de Erasmus, bien como estudiantes de doctorado o bien como trabajadores. El objetivo era motivar a los estudiantes para que aprovechasen las facilidades que da la universidad para irse de Erasmus o irse después de la carrera a vivir o estudiar en el extranjero, ya que es una experiencia que no solo te enriquece como persona sino que también enriquece tu currículo y, en general, te beneficia a la hora de encontrar trabajo. De nuevo, la experiencia fue increíble, ya no por haber intentado que algo dentro de las cabecitas de los estudiantes se mueva y les motive para dar el salto, sino también porque aprendí las buenas experiencias que han tenido otros y que, estés en Inglaterra, Alemania, Suiza o Qatar (o Catar, como gustéis), todos lo hemos vivido ese descubrimiento de otra cultura de la misma forma. Así que, desde aquí, animo a todos los estudiantes de Traducción (y de cualquier otra carrera) a hacer un Erasmus uno de los años. Y, si no, a irse a vivir al extranjero una temporada, como bien hice yo hace siete años. Al acabar, les enseñé una presentación con algunas fotos sobre Londres, para motivarlos a que vean mundo, que hay cosas muy bonitas ahí fuera.

Por último, llegó el día de la presentación de videojuegos que me habían pedido hacer para los estudiantes de Traducción Audiovisual de la UVic, asignatura que yo también hice en su día y que se convirtió en mi asignatura preferida. La petición corrió a cargo de Eva Espasa, la profesora de esa asignatura pero al catalán, después de reencontrarnos en el Media4All y charlar durante un buen rato, y yo comentarle que me encantaría ir a mi antigua universidad a dar alguna charla para motivar a los alumnos. Por supuesto, cuando me lo pidió, no dudé ni un segundo en decir que sí.

La charla empezó tarde, pero no me importó, porque así me fui tranquilizando y, además, aproveché para hablar con Eva y también con Àngel Tortadès, el profesor de alemán. Mientras seguíamos esperando a algunos alumnos (estaban en una de las charlas que se daban en otro edificio), pasó Xus Ugarte, mi profesora de Interpretación, que, aunque solo la tuve un año, guardo mucho cariño de ella y de su asignatura (cuyos trucos y consejos he podido aplicar en las pocas interpretaciones que he hecho y, sobre todo, cuando voy a Mallorca con mi novio y tengo que pasarme 24 horas interpretando). Ambos comentaron que se quedarían a escuchar mi charla... ¡Imaginaos mi ilusión! ¡Yo dando una charla a tres de mis profesores de la universidad!

Por fin llegaron los alumnos que faltaban y Francesca Bartrina, la que fue mi profesora de Traducción Audiovisual dos años, venía con ellos. La charla tenía que durar 45 minutos, en los que tenía que hablar sobre localización y testeo de videojuegos, y darles unos cuantos consejillos para empezar una vez que acabasen la carrera (que, de hecho, deberían empezar a llevarlos a la práctica hoy mismo). Les conté un poco cosas que ya había explicado en otras ponencias, como la de videojuegos que se hizo en Barcelona o el Media4All, y que expliqué a lo largo de varias entradas (I, II, III y IV). Por supuesto, no lo expliqué TODO, pero sí que cogí pinceladas para que tuviesen una idea de cómo es el mundillo de la localización de de videojuegos y de testeo y, a ello, le añadí una tercera parte sobre aquello imprescindible para convertirse en Traductores 2.0.

No sé ni cuánto duró la charla, porque como había empezado bastante tarde, fui un poco acelerada, pero la tanda de preguntas la tuvimos que hacer en el bar, porque en el aula en la que estábamos tocaba clase de interpretación. Y al bar que nos fuimos. Allí, me rodearon varios alumnos de traducción y me acosaron (placenteramente) a preguntas. Me acordé de que yo también sentía la misma desesperación por saber qué hacer cuando todo acabase, por entender que, aunque seamos novatos, vale más la pena cobrar más pero pagar a alguien con más experiencia para que nos corrija el texto, que no caer en el bucle infinito de cobrar demasiado poco. Tenían muchas preguntas, muchas dudas, muchas cosas que no entendían, pero intenté hacerlo lo mejor posible para responder a todas las posibles dudas que pudiesen tener. Y parece que les sirvió de mucho la charla y, sobre todo, les motivé a no desanimarse, a pesar de que los primeros intentos de enviar currículos fuesen un poco frustrantes. Ya veremos dentro de unos meses.

De momento, contaros que he disfrutado mucho con la experiencia. Os animo a que deis alguna charla a los alumnos de vuestras antiguas universidades y veréis lo maravilloso que es ayudar a mostrarles un pequeño camino a esos estudiantes. ¡Ojalá a mí me hubiesen hecho algo así cuando estaba en la universidad!

Por cierto, hablando con Xus Ugarte, me dijo que la UVic tenía un blog sobre traducción (y lingüística) llamado Tradiling. Le he echado un ojo y tiene buena pinta, así que os aconsejo que lo sigáis, porque tiene cosas muy interesantes. 

viernes, 9 de septiembre de 2011

Media4All, los «Óscar» de la traducción audiovisual (parte III)

Y llegó el último día. Esta vez sí que me acordé de cambiar la hora de la alarma (no como el día anterior). Llegué con tiempo suficiente como para saludar a los compañeros y asegurarme de que, en la sala principal, seguía habiendo las presentaciones que quería ver sobre precios, tarifas y calidad. Allí directa me fui a buscar sitio en primera fila (así podría enchufar el ordenador y tuitear durante las dos horas que durarían las presentaciones). Empezamos con la presentación de Andrew Lambourne, de SysMedia, sobre cómo reducir costes y mantener la calidad, algo que empezó a exasperar a más de un traductor presente en la sala. A pesar de sus esfuerzos por convencernos de que los métodos que utilizaban servían para mejorar la productividad y no para reducir las tarifas que se pagan a los traductores (ya de por sí muy reducidas), no paraban de oírse murmullos por la sala. Andrew dio paso a Luc Vandingenen, con «How to Sell Quality in a Price-driven market», donde nos daba a entender que su empresa había encontrado la varita mágica que le permitía vender su producto como un producto de gran calidad al mejor precio... Nos quedamos todos un poco perplejos y aquí, he de confesar, se me empezaron a hinchar las narices porque, o bien el título de la ponencia mentía, o era él el que nos quería hacer ver algo que no era. Pero me guardé el as en la manga para la ronda de preguntas. Cuando acabó, pudimos observar a nuestro amigo danés, Claus Stenhøj, con ganas de decir algo, pero tuvo que callarse y esperar a que los tres ponentes acabasen con sus presentaciones... La cosa se estaba poniendo emocionante. J
Para poner la guinda al pastel, acabó la sesión de presentaciones Nakata Steffensen con una presentación para levantarse y quitarse el sombrero, que no pareció sentar del todo bien a sus dos compañeros de mesa. Nakata nos hizo un resumen de la evolución de la empresa del subtitulado en Reino Unido, y de cómo las pequeñas empresas británicas se han visto absorbidas por grandes multinacionales extranjeras, de manera que, cada vez más, la industria de la subtitulación británica está en manos de grandes empresas extranjeras (principalmente estadounidenses). Así, poco a poco, se está creando una centralización oligopólica en la que los peores parados son los subtituladores autónomos y, por supuesto, la calidad. Porque la calidad siempre sufre, y el que lucha por conseguirla, a pesar de recibir muy poco dinero a cambio, también.


Con este panorama llegamos a la ronda de preguntas. El primero en pedir el micro fue Claus Stenhøj... Ya os podéis imaginar qué pregunta haría y sobre qué se quejaría: ¿cómo pueden mantener la calidad si se paga menos al traductor? Pero tanto Luc como Andrew marearon la perdiz sin dar ninguna explicación clara... Es que, como decían, no nos pueden contar el secreto de empresa. Tras su pregunta, llegaron otras similares que tampoco consiguieron ninguna respuesta concreta. También hubo algunos defensores, que decían que era posible reducir precios y mantener la calidad, pero yo seguía con la curiosidad de saber cómo se conseguía a un cliente sin competir en precio... O, bueno, como dijo Luc, compitiendo por precio pero sin necesidad de ser el más barato ni tampoco de competir por la calidad... Así que levanté la mano y esperé a que alguien me pasase el micro. ¿Que si lo conseguí? Pues sí. ¿Y qué le pregunté? Pues muy fácil: Si no compite en calidad ni tampoco compite en precios, ¿en qué está compitiendo? Porque yo, no lo entiendo. J Aquí yo ya le vi sufrir (ay, me dio pena y todo), pero intentó explicarse. Que lo de la calidad ya se daba por supuesto, y lo de los precios, no iba a bajarlos más, así que lo que hacía era ofrecer algo adicional. Y ahí, señores, es la prueba de lo bien que muchas empresas venden su imagen, porque te hacen creer una cosa que no es y mucha gente cae como tonta. Y así, con un meneo del micro que pa’ qué, nos llegó el descanso (sí, con café, té y galletas, como siempre).


Después del descanso, no estaba muy segura de por qué tema decantarme, así que, como la audiodescripción es un tema bastante nuevo para mí, decidí aprender todo lo posible sobre el tema y me dirigí a la sala Senate Room a ver qué se cocía... Cuando llegué, John D. Sanderson ya había empezado. John nos presentó un estudio sobre la descripción de los paisajes en la audiodescripción, comparando la versión española audiodescrita con la inglesa, de dos películas: Los abrazos rotos, de Almodóvar y, Vicky, Cristina, Barcelona, de Woody Allen. Dado que ambos directores habían escogido para sus obras ubicaciones que distaban de las habituales para ellos (Madrid y Nueva York respectivamente), el estudio se centraba en ver si las audiodescripciones habían conseguido plasmar la intención de dichos paisajes y el exotismo que los envuelve. Fue muy interesante ver cómo las versiones inglesa y española de la misma película distaban bastante en algunos casos, y conseguían que nos preguntáramos si no deberíamos también «centralizar» la audiodescripción de las películas para que ambos audiodescriptores tengan la misma información (incluyendo una lista de la información relevante o, incluso, con qué intención se han creado los distintos elementos) y que, así, esta disparidad no sea tan grande. También escuchamos a Marina Ramos, que habló sobre el impacto de las películas en diferentes audiencias. En su estudio se centra en cómo se percibe la audiodescripción y el impacto que esta tiene en la audiencia, y cómo se diferencia dicha percepción de la que la audiencia que ve la película normal. Un estudio muy interesante que aún tenía mucho por investigar. La última presentación fue la de Anna Maszerowska con una presentación sobre cómo se trata la luz y el contraste en la audiodescripción, si es que se llega a tener en cuenta. Muy interesante, ya que, seguramente, no nos damos cuenta de la importancia de la luz y de cómo los directores de cine juegan con los contrastes para crear los diferentes ambientes, algo que aquellos con discapacidad visual pueden perderse si no se especifica en la audiodescripción.


Tras estas tres interesantes presentaciones, llegó la hora de la comida, la hora de seguir conociendo a gente, de seguir compartiendo ideas, de discutir (de buen rollo) y, en definitiva, de disfrutar en compañía de gente con intereses comunes (y, por qué no, tan friquis por la lengua como yo). Llegaba la última sesión de ponencias separadas y, cuando ya creía que había aprendido todo lo que podía aprender, me fijé que había una sesión en la que se hablaría de sobretítulos (sí, porque se muestran «sobre» la acción, mientras que los subtítulos se muestran «debajo» [sub] de la acción) en el teatro y la ópera. Me perdí el principio de la primera presentación, de Lucile Desblanche, quien lanzó la pregunta de por qué parece que, hoy en día, hay bastante gente que acude a la ópera y son reacios a tener constantemente el texto explicándoles lo que pasa. Sin embargo, también hay muchos que lo agradecen, ya que los sobretítulos no solo muestran las traducciones, sino que también pueden ayudar a audiencias sordas o con discapacidad auditivas. ¿Qué creéis vosotros? Pasamos después a Ken Chalmers y Judi Palmer, quienes nos hicieron una presentación sobre cómo es el trabajo de un sobretitulador en un importante teatro como la Opera House y cómo se muestran en escena dichos sobretítulos. Ya había acudido con dos amigas (María Ferreiro y Lorea Martínez) a una presentación de Judi en el Imperial College London, pero me vino bien el repaso a este trabajo que, hasta aquella presentación, desconocía por completo. Después le llegó el turno a Anika Verbecken, a quien tuve el placer de conocer el primer día. Anika nos hizo una presentación en la que analizaba el tipo de programa que se utiliza para crear y mostrar los sobretítulos y nos listaba los pros y los contras de cada una de las prestaciones que tenía. Era como una queja en voz alta en busca de alguien que crease el programa perfecto para dichos sobretítulos. Por último, Sarah Weaver nos mostró un análisis extraordinario de cómo son los sobretítulos para sordos (y discapacitados auditivos) en tres de los teatros más importantes del Reino Unido, qué aspectos hay que mejorar y qué otros se han utilizado y han recibido buena acogida por parte de la audiencia. Una gran reflexión que, lejos de parecer que se ha acabado la investigación sobre los sobretítulos, nos da la idea de que no es más que el principio.


Nos dieron tiempo para otro descansito antes de que empezase la última sesión, en la que se habló del futuro de la traducción audiovisual y que, como era de esperar, causó diferencias y una ronda de preguntas calentita. Pero como he hablado ya demasiado sobre estos debates, no os explicaré más, sobre todo porque la sesión de despedida, que llegó justo después, fue la mejor. En ella, Jorge Díaz-Cintas hizo un pequeño discursito agradeciéndonos el haber estado allí y nos anunció la fecha para el próximo Media4All, que se celebrará del 15 al 17 de septiembre del 2013 en Dubrovnik, en Croacia. Con las ganas que tengo yo de ir a Croacia, ¡y me lo han dejado en bandeja! Aplauso generalizado, agradecimientos (con regalo incluido) a Jorge por haber organizado todo ese berenjenal (y habernos aguantado durante 4 días sin quejarse... ¡Qué gran hombre!) y, bueno, ya se había acabado todo. Fue un momento surrealista, porque, por un lado, estaba muy cansada y deseaba llegar a casa y dormir, pero, por el otro, no quería que se acabase, no quería que la gente se fuese de Londres... Fue una experiencia tan increíble, que os la aconsejo. No sabes lo que te pierdes hasta que no estás allí. J


Aproveché para hacerme unas cuantas fotillas con «famosos», como Jorge o Fréderic Chaume (al que no pude encontrar justo después de las sesiones, pero con el que conseguiría hacerme una foto más tarde) y ya, sin darnos cuenta, llegaba la hora de la cena y la «fiesta», pero eso lo reservo a los que estuvimos allí (aaaaah, se siente...). Eso sí, os dejo deleitaros con algunas fotos. ;)


Aquí aparezco con Eva Espasa, una profesora de mi universidad, con quien tenía muchas ganas de hablar.














Aquí, con el famoso Fede Chaume y mi mentora Jennifer Vela (que sí, mujer, que sí)








La gran Pilar Orero, a quien espero parecerme en el futuro, y no solo por el decorado de la camiseta ^_^








¡Nos vemos en 2013!

domingo, 7 de agosto de 2011

Media4All, los «Óscar» de la traducción audiovisual (parte II)

Perdón por haber estado tanto tiempo sin actualizar, pero tenía mucho trabajo y la conexión a internet muy limitada, ya que acabo de mudarme de piso y aún no han venido a instalármela.
Como ya expliqué en mi anterior entrada, la última semana de junio acudí al congreso Media4All, donde las celebrities del mundo de la traducción audiovisual se reúnen para compartir lo último sobre investigaciones llevadas a cabo en los últimos años, además de algunas opiniones conflictivas.

Llegamos al segundo día, el día en el que me tocaba presentar. Los nervios seguían a flor de piel. Es más, estaba tan nerviosa, que se me olvidó mirar el horario del segundo día y aparecí allí a las nueve menos cuarto de la mañana... Fue entonces cuando me di cuenta de que la jornada no empezaba hasta las nueve y media. ¡Chachi piruli! Con el sueño que tenía... Peeero, como me tocaba presentar a las 11 de la mañana, decidí aprovechar esos 45 minutillos para repasar mi presentación. ¡Ay, madre, qué nervios!
Pero antes de que me llegase el momento de gloria, había una sesión y, de nuevo, tocaba decidirse por una de las 5 salas que ofrecían ponencias. Eché un vistazo y me decidí por el Fansubbbing, algo que parece que no muchos se atreven a hablar, pero que creo que merece que la nombren como disciplina dentro del mundo de la traducción audiovisual. Así que, para allá me fui. La primera presentación fue a cargo de los representantes de Sub-ti (uno de los ponentes, Federico Spoletti, fue el mismo que había presentado el día anterior el estudio sobre la audiencia de los festivales de cine en Italia) que había organizado un concurso de traducción para fansubbers, y nos ofrecieron los datos de los resultados tanto de participación como del resultado final. Fue curioso ver cómo el ganador no tenía ningún título específico en nada relacionado con la traducción audiovisual (era filólogo, si no recuerdo mal).
Otra prueba de que hay por ahí mucha gente que tiene dotes excelentes como traductores sin que hayan estudiado la carrera de Traducción (ojo, no quiero decir que ahora deberíamos ser todos traductores sin carrera. No. Quiero decir que, al igual que hay médicos que son excelentes escritores, también puede haber no-traductores que son excelentes traductores, al igual que hay traductores con carrera que son una patata traduciendo). Después de que acabasen (se alargó más de la cuenta, ya que Elena Di Giovanni tenía muchas ganas de contárnoslo todo y no había forma de que resumiese y acabase su parte), llegó el turno de Francisca García Luque, que nos habló de la accesibilidad en el fansubbing. Otra presentación muy interesante, con vídeos comparativos. La última presentación trataba de la traducción de las series musicales, con el ejemplo de Glee y, sinceramente, fue un peñazo. La ponente se dedicó a leer, sin gracia ni soltura, todo el texto que había preparado, así que agradecí que mi cuerpo me pidiese acudir al baño. Cuando volví, casi había acabado y me informaron que no me había perdido nada. J
Tras una interesante ronda de preguntas, llegó la hora del descanso (té, café y galletas), en el cual apenas pude descansar por los nervios, así que, decidí irme a la sala a prepararme. Damas y caballeros, había llegado mi momento de gloria. Por el camino me encontré a Miguel Bernal, que me tranquilizó (un poco) con palabras de ánimos y de que, total, es como estar con amigos contándole una historia (ya, claro, igualito). Poco después llegó
Xiaochun ZHAN, una chica china de la Universidad de Viena que hablaría del orientalismo en los videojuegos. Estuvimos hablando un rato, mientras iba llegando la gente, incluida Carme Mangiron, que también presentaría una introducción al proyecto en el que estaba trabajando.
Yo era la primera, así que, me dispuse a saludar, y empecé a hablar. Según iba hablando, me sentí más cómoda y todas las palabras que llevaba tres días intentando memorizar, pero que parecían perdidas por los océanos oscuros de mi cerebro, parecieron encontrar cierta coherencia (creo) para salir de forma ordenada de mi boca. Tuve que contener algunas otras que querían salir y no debían. No debían porque sabía que, si lo hacían, me pasaría del tiempo adjudicado. El tiempo llegaba a su fin. Pude ver cómo Miguel (el presidente de la mesa) me mostraba el cartelito de «faltan 5 minutos» y pensé «¡qué bien! ¡Solo me faltan un par de diapositivas!» (nota: en Mallorca, la expresión «un par» significa «unas pocas»). Seguí hablando y diría que no me enseñó el cartelito de «te falta un minuto» ni el de «Time’s up! L» (o, al menos, no los vi), pero acabé, y me sentí aliviada y, sobre todo, satisfecha.

Después de mi presentación, estaba ya más tranquila para escuchar a Carme Mangiron explicarnos el nuevo proyecto en el que está involucrada con la UAB, en el que analizarán los subtítulos en los videojuegos y la atención que el jugador presta a esos subtítulos, en qué parte de la pantalla fija su atención, etc., gracias a un programa de esos que leen el movimiento de los ojos. Un proyecto interesantísimo, vamos. Justo después, Xiaochun empezó su presentación. Nos habló de los cambios que hacen las empresas de videojuegos chinas al contenido de los videojuegos, como la caracterización de los personajes (heroínas chinas con vestidos «típicos» y rasgos semiorientales, como en los dibujos animados chinos), la restricción de menciones a lugares reales en China, la creación de ambientes «tópicos», etc., para hacerlos más atractivos al público occidental. Al mismo tiempo, todos los videojuegos que se venden en China pasan por una censura de cambios y eliminación de todo el contenido que al gobierno les parezca insultante o moralmente incorrecto.
Por ejemplo, nos contó como muchos videojuegos no llegaban a distribuirse por ser excesivamente agresivos o, simplemente, por haber en ellos matanzas a ciudadanos chinos, menciones a lugares emblemáticos (como la plaza de Tiananmén, que cambió de nombre en un juego para poder distribuirse en China) o, incluso, porque los «malos» eran chinos. Fue una presentación interesantísima que, como comentó también Carmen durante la ronda de preguntas, es muy paralela al japonismo y occidentalismo de los juegos japoneses y, por extensión, a la comida china y japonesa que se vende en muchos restaurantes de occidente, que nada tienen que ver con lo que se come al otro lado de Asia.
Tras la ronda de preguntas, llegó la hora de comer. María Solà, que había estado escuchando mi presentación, se me acercó después de la ronda de preguntas para preguntarme información de cómo entrar en este mundillo... Ay, qué ilusión sentirme útil. Con ella fui al «comedor» y tal fue mi sorpresa al ver las mesas con comida, que si no hubiese sido una chica bien educada, me habría abalanzado sobre ellas. Esta vez sí que se lo curraron y la comida no solo tenía una pintaza increíble, sino que, además, estaba buena y había mucha. Cada vez que se acababa una bandeja, ponían otra. ¡Qué bien comí! Fue entonces cuando conocí a Paola, una chica argentina que estaba interesada en traducción audiovisual, pero se quejaba de que en Argentina nadie escribía sobre ello y, aún peor, ni siquiera había estudios superiores en traducción audiovisual. Estuve hablando con ella un buen rato, y babeando con su hablar argentino... Ay, ¡cómo me gusta! Entre charla y charla, se acabó la hora de la comida y volvía la de las decisiones. Una ojeada rápida a la lista y pensé que, en la sala principal, me lo iba a pasar bien, ya que parecía que se hablaría de la situación de la situación del traductor audiovisual... Y seguro que eso traería pelea.
Para allí me dirigí, mucho más tranquila y preparada para seguir tuiteando el congreso. Empezó Susanne Verberk, quien explicó las dificultades en las que se encuentra como traductora audiovisual y cómo ha tenido que cambiar su estrategia para conseguir más trabajo. También nos comentó la situación de la subtitulación en Bélgica. Y, por supuesto, también quejas sobre la baja calidad de algunos de los subtítulos. Susanne dio paso a Anna Jankowska y Anna Celińska, que habían venido a explicarnos los resultados de un estudio que habían realizado sobre las condiciones de trabajo del traductor audiovisual, y de cómo las tarifas son, cada vez, más bajas, piden más volumen en menos tiempo, etc. Su preocupación llegó hasta tal punto, que decidieron crear la Asociación polaca de traductores audiovisuales para intentar proteger, de alguna forma, los derechos de los traductores audiovisuales en Polonia.
El ambiente se empezaba a caldear: se oían cuchicheos por la sala, gente asintiendo y alguna que otra queja al escuchar que en Polonia las cosas no eran mucho más distintas que por aquí. Fue entonces cuando el danés Claus Stenhøj salió al estrado y empezó a explicarnos cómo empezó en esto hace ya muchos años, cuando ser traductor audiovisual era no solo algo prestigioso, sino que, además, estaba muy bien pagado. Sin embargo, poco a poco, fue viendo cómo grandes empresas iban bajando y bajando las tarifas que pagaban a sus traductores, y cómo, cada vez, la calidad de los subtítulos daneses era peor.

El momento clave llegó cuando mostró una lista de oficios con sus sueldos medios en Dinamarca, y el puesto del subtitulador estaba, ¡tachán!, en el último puesto, por debajo del «sueldo» (o, mejor dicho, de lo que gana) un parado. Sí, en Dinamarca (y me arriesgaría a decir que también en muchos otros países), el dinero que un subtitulador gana en 8 horas de trabajo, 5 días a la semana es menor que lo que se ganaría simplemente cobrando el paro.

Acabó su presentación con un decálogo del subtitulador, y dejó el horno preparado para una buena discusión en la ronda de preguntas, durante la que se dejó claro que había muchos traductores/subtituladotes enfadados por las bajas tarifas que se manejan, y bastantes representantes de agencias y grandes empresas que parecen no entender que, de esta forma, no se consigue calidad y que de ellos depende convencer al cliente de que vale la pena gastar un poco más y conseguir buena calidad.
Con este ambiente caldeado, llegó la hora del té. Un descansito para reponer fuerzas, comentar las diferentes ponencias a las que habíamos ido y volver a decidir a qué presentación acudiríamos. Yo quería ver la de las profesoras de mi universidad, ya que sabía que sería muy interesante, así que, allí me dirigí. Por desgracia, habían cambiado la sala, y no tenía ni idea de dónde estaba. Por suerte, encontré a Jorge Díaz-Cintas (el organizador del cotarro y una gran persona), quien me dejó en manos de uno de los voluntarios para que me llevase hasta la sala. Llegué y ya había empezado, pero en seguida tomé el hilo del tema del estudio: comparativa de la sexualización en la publicidad en España, Italia y Reino Unido. Recuerdo que en mi época de estudiante, mi profesora de traducción audiovisual (Francesa Bartrina) nos daba la lata a la hora de traducir para que tuviésemos en cuenta esos factores, para que comparásemos anuncios en los que la mujer era el centro de atención y, casi siempre, se utilizaba su sensualidad para vender con aquellos que se habían creado de una forma más «neutra» y, sobre todo, que intentásemos evitar sexualizar (sin querer) las traducciones que hacíamos. Fue algo que se me quedó grabado y que siempre pongo en práctica cuando traduzco. Acabaron su presentación y como los temas que se iban a tratar después no me interesaban, salí de la sala para dirigirme a otra presentación. Se me había hecho ya tarde, y estaban acabando en casi todas las salas, así que, me metí en la sala principal (donde la conexión a internet es la mejor) porque allí hablarían de audiodescripción y aproveché a hacer algo de trabajo mientras escuchaba los temas.
El tiempo pasó volando y llegó el final del día y, con él, otra vez el «vino de honor» (zumo honorable para mí). Y allí estaba yo hablando con unos y con otros, conociendo a más gente, decidiendo a ver a qué sitio nos iríamos de cena, cuando llegó Jennifer y me dijo que la acompañase a una cena de «Asociaciones europeas de traducción audiovisual», en representación de localización de videojuegos. J Ah, pues vale. Había quedado ya con Pao que la avisaría para irnos a cenar, así que, fui a buscarla y la arrastré también a la cena. Estuvimos esperando un rato en la puerta del restaurante tailandés en el que nos habían citado porque estaba lleno. Mientras, Jennifer, Pao y yo estuvimos hablando sobre varios temas, desde la falta de artículos sobre traducción audiovisual en Argentina a las diferentes palabras/términos que usamos los españoles y que hacen que los argentinos no puedan evitar sonreír. Al rato, Pao marchó. Esperamos un poco más y, por fin, pudimos cenar. Durante la cena, hablamos sobre las dificultades en las que se encuentra el sector audiovisual con las tarifas excesivamente bajas que se pagan. No, los españoles no somos los únicos sufridores.
Y, entre charla y bocado de comida, llegó la hora de volverse a casa. Otro día intenso había pasado y yo estaba derrengada. A pesar del cansancio, no quería que la conferencia acabase nunca. Me gustaba eso de pasarme el día entero hablando sobre algo que me apasiona, con gente con la misma pasión que yo. Aún faltaba un día, y quería aprovecharlo al máximo.

domingo, 10 de julio de 2011

Media4All, los «Óscar» de la traducción audiovisual (parte I)

Una semana después de que el gran acontecimiento de la traducción audiovisual se celebrase, consigo encontrar un ratito para explicaros la experiencia. Como muchos sabréis, presenté una ponencia sobre localización de videojuegos y calidad (una versión nueva de la que presenté en Barcelona en diciembre y que ya os empecé a explicar hace unos meses), así que, para mí, fue aún más especial.
La aventura comenzó el martes 28. Para algunos, por la mañana, en los talleres que se habían organizado para los asistentes. Para otros, por la tarde, ya que la Embajada de España en Londres había invitado a los colaboradores y algunos ponentes a una presentación en la propia embajada. Acudí con Jennifer Vela, a quien tenía unas ganas enormes de ver. Tras una charla de Jorge Díaz-Cintas, de Fréderic Chaume y del propio embajador de España en Londres, nos dejaron socializarnos un poco antes de ir al Imperial College London para la presentación oficial del congreso.
Fue en ese ratito cuando Jennifer me presentó a algunas celebridades del mundo de la traducción (madre mía, ¡la de gente que conoce esta chica!), entre ellos Miguel Ángel Bernal, uno de los que más ha investigado en localización de videojuegos. También vi caras conocidas, como a Pilar Orero (cuánto amo a esta mujer) o Diana Sánchez, que fue mi profesora de Traducción inversa en la universidad.
Después, nos pusimos en camino hacia el Imperial College London, donde nos esperaban bebidas y algo de comida en nuestra primera noche de networking y socialización del Media4All. Las pocas horas que Jennifer y yo estuvimos allí (contando la hora que tardamos en despedirnos de la gente ^_^) fueron muy interesantes. Conseguí algunos contactos, además de conocer a gente interesante (y a algún que otro rarito). También coincidí con otra profesora de mi universidad, Eva Espasa, a quien tenía ganas de volver a ver y con quien espero poder colaborar en un futuro próximo (la segunda parte de esto la contaré muy pronto).
Al día siguiente, miércoles, Julia Buckingham inauguró el Congreso y dio paso a una mesa redonda sobre la evaluación de la Traducción audiovisual. Fue interesante ver lo bonito que se ve todo desde el lado de las grandes multinacionales y el poco tiempo que tardaron en crispar los ánimos de muchos de los traductores audiovisuales que estábamos en la sala. Sí, el Media4All empezó calentito, lo que hacía que me muriese de ganas de saber cómo acabaría.
Tras esta presentación, llegó la hora del descanso, con café, té y galletas incluidos, sobre los que los asistentes (más de 500, según dijeron) se abalanzaron. El descanso pasó volando, entre saludar a algunos conocidos y conocer a otros nuevos. Fue entonces cuando llegó el momento de separarse, ya que empezaban las presentaciones paralelas: un total de 5 salas diferentes ofreciendo charlas de diversa índole al mismo tiempo. Decisions, decisions, decisions. ¡Había demasiados temas interesantes! Sin embargo, como aún no han inventado la clonación humana ni el teletransporte, teníamos que decidir a cuál de todas las presentaciones acudir.
Por ser el principio y por llevar varias horas pensando y mirando el horario, yo lo tenía claro: me tocaba Audiodescripción. Jennifer Vela hacía su presentación y Pilar Orero era la presidenta de la mesa. ¡No me lo podía perder!
Llegó la hora de la anécdota del día y, seguramente, del congreso. A mitad de la primera ponencia, saltó la alarma de incendios y tuvimos que evacuar el edificio. Corría la voz de que se estaba grabando la última peli de Batman en el mismo edificio (no, no vi a Christian Bale, a pesar de que lo estuve buscando), así que, culpamos al equipo de grabación, que seguro que hicieron explotar algo para la peli y se les olvidó avisar al encargado de seguridad. Media hora más tarde (más o menos, ¿no?), nos dejaron entrar y retomamos las ponencias.

La ponencia de Jennifer fue muy interesante: hizo una comparativa de cómo funciona la Audiodescripción en diferentes países europeos y en EE. UU., y las diferencias legales entre esos países. Además, también fue la prueba de que, hoy en día, la investigación es algo a lo que hay que estar constantemente echándole un ojo; nos descuidamos un poco y la información que tenemos ya está obsoleta. Dos oyentes pudieron confirmarle a Jennifer que se habían creado leyes nuevas sobre Audiodescripción y Accesibilidad en países como Polonia, donde parecía que se prestaba poca atención a ello. Una gran noticia para el mundo de la accesibilidad, la verdad.

Llegó la hora de la comida, un momento algo estresante porque el servicio de comidas contratado pareció no darse cuenta de que éramos algunos centenares de personas hambrientos y con necesidad de ser alimentados. Los camareros apenas tenían tiempo de salir de la cocina y ya se habían quedado sin cuencos de comida. Yo no había conseguido ni olerla, así que, tuve que ponerme a la salida de la cocina, cual hiena esperando a que la familia de leones se llene la panza. Allí me encontré a Pablo, que con lo alto que es, normal que no le bastase con una de las raciones minúsculas que nos daban. También me encontré con un seguidor del blog, David (¡qué emoción! ¡Un fan!), que vio mi cara de hambrienta y me consiguió un cuenco de comida, que yo tenía el desayuno y las galletas del descanso de la mañana ya a la altura del dedo gordo del pie.
Acabó la hora de la comida y empezó la penúltima sesión de la tarde. Esta vez me tocaba irme a escuchar sobre la traducibilidad de los personajes y el efecto cultural sobre las audiencias. Fueron tres ponencias interesantísimas.

Por un lado, nos dieron datos (muchos) sobre las audiencias en los festivales de cine de Italia. Después, Carlos de Pablos nos explicó parte de su estudio sobre la percepción de los personajes de las películas de Pedro Almodóvar por parte de audiencias que han tenido contacto con la cultura española y audiencias que no han tenido contacto (y, además, un tercer grupo que correspondía a la audiencia española), y los resultados fueron impresionantes. A mí me sirvió para darme cuenta de lo espantados que deben estar los ingleses con mi forma de ser. J La última presentación era de un antiguo compañero de universidad, que explicaba cómo se habían «traducido» los personajes de los libros de El Señor de los Anillos a las películas. Ya había presentado algo similar en Barcelona, pero con videojuegos, y fue igual de interesante que la primera vez.

Otra pausa para el cafetillo/teíllo de la tarde y empezó la última sesión del día. Aquí mi corazón estaba dividido, ya que me interesaban ponencias que se daban en dos salas distintas, así que, decidí ir con Jennifer a la primera sala, en la que hablaban sobre audiodescripción en museos, la cual fue muy interesante, sobre todo una en la que explicaban que en el Museo de Ottawa tenían una aplicación para iPhone y iPad que tenía audiodescipción incluida, además de una larga explicación sobre cada una de las obras. Era como una audioguía accesible. Para el resto, me perdí un poco, porque parecía que nos estaba haciendo publicidad de lo maravilloso que era su museo y, bueno, no habíamos ido allí para eso, ¿no?

Después, pasamos a la sala principal, para escuchar qué nos contaban sobre los subtítulos en 3D (un tema muy nuevo pero que creo que dará mucho de qué hablar). Gracias a que en la primera sala empezaron antes de tiempo, nos dio tiempo de llegar a la otra sala para escuchar la última presentación (que más que presentación, fue lectura en alto del texto), y un poco de la presentación de antes.

Y llegó la hora del «Vino de honor», del que yo me abstuve, porque tenía que trabajar, pero que parece que alegró la noche a muchos. Después, nos reunimos unos cuantos españoles para ir a cenar. La idea inicial era ir a una pizzería, pero como no la encontrábamos, acabamos yendo a un pub inglés. Y, como todo pub inglés, a las 11 (de la noche) nos echaron, así que, aproveché para irme a casa, que me tocaba la presentación al día siguiente.
Continuará…