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miércoles, 27 de abril de 2011

Un fin de semana «traductoril» en Valencia (Parte II)

Aunque con un poco de retraso, estamos ya preparadas para presentaros la segunda parte de nuestra crónica. Sí, de nuevo una conversación, así que, ¡concentraos! ;)

Como Pablo ya explicó en su blog, tras el curso, llegó el momento de socializarnos, porque los traductores e intérpretes también se socializan de vez en cuando J

Así que, nos dirigimos en tropel al restaurante que nos habían dicho, hicimos cola, entramos y empezó la fiesta, las fotos, las bebidas (Jack Daniels y la Tía María acabaron enrollados unas cuentas veces, y también conocimos a G-Vine, gracias a Pablo), las charlas de fricadas traductoriles… Sí, señor, una noche inolvidable, de las que querrías repetir cada semana y que, sin querer, acabó demasiado tarde. Pero fue genial conocer a tanta gente nueva. ¡Queremos repetir!

Desde luego, Curri, para mí fue muy especial conocer que «existían» otros compañeros de profesión apasionados por los mismos temas que yo. Fue una experiencia que verdaderamente valió la pena, en la que creo que todos aprendimos algunas curiosidades interesantes por parte de unos y otros, fuera cual fuera el tema de conversación. Y como estábamos tan a gusto, claro, se nos hizo corto… perdimos el sentido temporal, y alguno que otro incluso el espacio-temporal, después de unos cuantos gin-tonics y brindis con champán J.

Por cierto... Pablo se ha acordado de que, con las últimas copas, dejamos una remanente (26 €) para desayunar al día siguiente. Yo, Curri, prometí que lo guardaría bajo candado.

Evidentemente, me lo encontré al llegar a Londres, bien envueltito en una servilleta (donde sigue. ¿Véis como era seguro dejármelo a mí?). Así que, hay que hacer la quedada para gastar el dinero J. ¿No es maravilloso?


Al día siguiente, el sábado, Xosé Castro encabezaría una serie de charlas, también organizadas por Asetrad, en la que se hablaría sobre el futuro de la traducción: «Traducción, corrección, interpretación: ¿camino de industrializarse?». Por desgracia, el despertador nos jugaría una mala pasada y no sonaría, con lo cual, nos despertamos un poco tarde y no llegamos a la charla de Xosé… Sin embargo, tanto Pablo como Carolina han hecho un resumen estupendo de los consejos que Xosé dio. Con su permiso, los resumimos también aquí para que los tengáis todos juntos:

- Hay que conocer al dedillo nuestra herramienta de trabajo. Ya lo comentamos en la primera parte, pero lo ampliamos a todas y cada una de las herramientas que necesitamos para trabajar; desde el procesador de textos, pasando por el resto del Office (o OpenOffice o cualquiera que tengáis instalado), las herramientas de internet (muy importante para encontrar referencia e información sobre lo que necesitéis traducir), así como también los diccionarios, los foros (sí, los foros se pueden usar «mal») o la herramienta de traducción asistida que uséis. Al fin y al cabo, son vuestras máquinas de hacer dinero y de ellas depende lo eficiente que seáis.

- El lugar de trabajo es tan importante como el trabajo que haces. Aunque parezca que, a simple vista, es lógico y normal, invertir en un buen espacio de trabajo es primordial: una buena mesa, una silla cómoda, soportes para la pantalla…

Y ya no solo desde el punto de vista de un autónomo, sino también si se trabaja de forma interna para una empresa, la empresa está obligada a proporcionar un espacio cómodo al trabajador, así que, si la silla que te han adjudicado no es cómoda, quéjate para que te la cambien. Asimismo, si eres autónomo y notas que la silla que tienes en casa no es demasiado cómoda, invierte en su salud y cómprate otra buena. Tu cuerpo te lo agradecerá.

- El currículo tiene que estar impecable. En la primera (mega)entrada de este blog ya se habló sobre la importancia del currículum, y parece que se hace repetitivo, pero es verdad.

El currículo es, en muchos casos, la primera imagen que cualquier cliente tiene del traductor. Si está desordenado, tiene faltas, hay puntos que no se entienden, etc., el cliente pensará que es así como haces las traducciones y decidirá que es mejor pedir ayuda a otro traductor. Así que, insistimos, pasadles vuestro currículo a varias personas, que lo lean, lo revisen y os den su opinión.

- Ser curioso, estar siempre dispuesto a aprender cosas nuevas y no sentir vergüenza por ser culto, intelectual, friqui o un enamorado de las letras. Cuánta razón y cuánto hay que luchar hoy en día por que la gente te entienda. Y ya no se trata solo de ir diciéndole a todo el mundo cómo se escribe bien, sino también a estar abierto a las nuevas tecnologías, a querer aprender a usar herramientas nuevas, sistemas nuevos e, incluso, reconocer si nos hemos equivocado en algún momento.

- Aléjate de la gente pesimista y mantén una actitud positiva y optimista. Demasiado tenemos con lo nuestro para tener que aguantar el palo de los demás. De cada situación negativa, hay que aprender de lo malo y quedarnos con lo bueno. Nosotras siempre hemos creído que la vida es como una gran bola de energía y que, cuanto más bueno le des, más bueno te devolverá, así que, intentamos siempre ser positivas, nos contamos nuestras penas y, bueno, nos limpiamos las lágrimas y seguimos p’alante.

- Dale un trato especial a los clientes especiales. Sí, es verdad, que muchos clientes deberían hacer lo mismo con nosotros, pero os remito al punto anterior: si damos algo positivo, recibiremos algo positivo. Y a todos nos va bien pararnos a pensar qué cliente o clientes son los que mejor nos tratan y qué poco nos cuesta enviarles una postal de Navidad, o irles a visitar de vez en cuando. Conocer al cliente en persona, siempre que sea posible, es algo que jugará a nuestro favor, ya que podrán poner una cara a ese correo electrónico y, seguramente, les ayude también a acordarse antes de nosotros que de otro traductor con el que apenas tienen relación o que no conocen en persona.

- Aspira a lo más alto, lucha por lo que crees y conseguirás tus objetivos. Sí, también hay que ser ambicioso. Sin pasarse, pero si no tenemos objetivos, si no luchamos cada día por lo que queremos, perderemos motivación, dejaremos de disfrutar con lo que hacemos y de buscar más allá para intentar mejorar. Al fin y al cabo, si no fuésemos ni un poquito ambiciosos, no se nos habría ocurrido meternos en una carrera de traducción, ¿no? O el médico no habría querido ser médico, o el arqueólogo, arqueólogo… Al fin y al cabo, si aspiras demasiado alto, siempre habrá alguien que te detendrá los pies si es necesario. Así que, no tengas miedo.

- Cuida de ti mismo como lo harías con tu trabajo. La higiene personal es tan importante como la limpieza de tus trabajos. Si cuidas las traducciones con esmero, ¿por qué no hacer lo mismo contigo? Aquí también incluiría hacer ejercicio. Ya sabéis: mens sana in corpore sano.

Otro consejo importante, Curri, que a mí personalmente me llamó la atención fue en relación al aseo personal a la hora de empezar a trabajar. Al trabajar desde casa, uno se hace cómodo, y muchas veces te levantas con la hora justa para leer el correo, no dejas el suficiente tiempo para desayunar, ducharte y arreglarte y comienzas el día ya estresado y, por qué no, a veces incluso malhumorado y sin mucha energía.

Yo nunca me lo había planteado, pero el humor realmente te cambia al quitarte el pijama y pegarte una duchita, ¡te activas automáticamente! Así que, aunque yo siempre he sido partidaria de trabajar con mi pijamita (limpia, eso sí J) he de reconocer que he puesto en práctica el consejo y, desde luego, vale la pena levantarte una horita antes, desayunar tranquilamente, darte una duchita rápida y cambiar tu uniforme de noche por ropa de calle cómoda (tampoco hace falta engalanarte). Desde que lo probé, lo he tomado como rutina diaria y me siento mucho más positiva y con ganas de empezar el día que cuando estaba en pijama hasta terminar de trabajar J.

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Llegamos al hotel donde se había organizado todo y estaban presentando a la Magistrada Pilar Luna Jiménez, quien nos explicaría muy fervientemente cómo vive la situación desde su puesto como jueza en la Comunidad de Madrid, donde la subasta de los servicios de interpretación lleva a Seprotec a ser el proveedor de los intérpretes para todos los juzgados de dicha Comunidad Autónoma. Nos expuso la ética dudosa de la empresa, que no duda en enviar no solo a estudiantes de traducción, gente sin ningún título en traducción o con poca (o nula) experiencia, sino también a licenciados en otras áreas sin ninguna especialidad ni experiencia en traducción o, simplemente, a individuos que apenas conocen la lengua española o la lengua a interpretar. Explicó con pelos y señales la lucha que está llevando a cabo para que esto cambie, ya que la libertad de muchos depende de una buena interpretación. Al final de su discurso, recibió el nombramiento a socia de honor de Asetrad, algo muy aplaudido en la sala y que hizo que de Doña Pilar brotasen algunas lágrimas más.

Sin duda, uno de los testimonios más emotivos de la charla. A veces uno no se plantea cuán grave puede llegar a ser el problema de una mala interpretación hasta que te lo cuentan de primera mano y de la manera tan clara y cercana como lo hizo Pilar. Nos hizo partícipes de la problemática en profundidad y nos instó a tomar parte activa en esta lucha.

Después, Trinidad Clarés explicó la situación de los intérpretes en Reino Unido debido a la subcontratación de sus servicios. Hace unos meses, Curri publicó en Twitter una noticia en la que explicaba que un grupo de intérpretes en Mánchester había decidido negarse a trabajar porque la compañía que les había subcontratado no solo les pagaba una miseria sino que, además, en muchos casos, llevaban tiempo sin cobrar. Recordé esta historia cuando Trinidad nos contaba la situación de los intérpretes británicos, sobre todo al mencionar la agencia que, al parecer, había ganado la mayoría de las subastas para proveer los traductores; una agencia con la que he trabajado en el pasado, pero que últimamente parece importarle muy poco la calidad no solo de las interpretaciones sino también de las traducciones.

Trinidad explicó que, hace unos años, los traductores e intérpretes estaban mucho más «protegidos», ya que habían creado una nueva en la que incluso aparecían unos sueldos mínimos. Sin embargo, hace unos años, esa ley se eliminó y dejó a los traductores e intérpretes judiciales solos ante el peligro y ante los abusos de las grandes agencias de traducción. Sí, el sol parece siempre más brillante al otro lado, pero desgraciadamente, la situación de España y de Reino Unido es muy similar.

Llegó el turno de los tres últimos ponentes: Raúl García, Maximino Álvarez y Javier Sancho.

Raúl nos explicó (bueno, nos dio ánimos, más bien) que, da igual que haya empresas que se empeñen en inventarse «trucos» para hacer traducciones más baratas, que no importa que se empeñen en usar traductores automáticos (o sea, máquinas) y pasar dichas traducciones a traductores humanos para que las editen posteriormente: los traductores estarán siempre allí para realizar traducciones humanas de calidad y no tenemos por qué considerarnos todos posteditores y, ni mucho menos, aceptar postediciones si no queremos.

Maximino nos explicó con todo detalle el caso de Lionbridge, o de cómo esta empresa se las apaña para reducir las tarifas de sus proveedores y de chuparles la sangre, si se dejan. Nos explicó no solo las veces que Lionbridge ha pedido a sus proveedores que rebajen sus tarifas, sino que, además, les ha obligado a utilizar un programa, el Translation Workspace para realizar las traducciones. Además, los traductores deberán pagar una mensualidad por poder usar este programa y ni siquiera podrán reutilizar sus propias memorias para otros proyectos similares.

Pero no hace falta ser un lumbreras para saber que Lionbridge no es la única empresa con éticas laborables de este tipo. Hay muchas otras grandes multinacionales que están empezando a crear programas para que sus proveedores utilicen y que, bueno, pueden llegar a ser el próximo Lionbridge. Y, si no, tiempo al tiempo... No sé, Vanessa, ¿tú qué opinas?

Pues sí, Curri. Como comentas, esta magnífica idea está comenzando a contagiarse a otras grandes empresas de traducción a nivel mundial. Lo que, desde luego, hay que tener claro es que estas empresas disponen de una amplia base de datos sobre traductores y, la mayoría de ellas, tienen estadísticas sobre los proyectos que han realizado y la satisfacción del cliente o los correctores internos. Si normalmente colaboras con una de estas grandes agencias de traducción y te remiten un flujo de trabajo constante, seguramente eres un traductor valorado. No cedas bajo ningún concepto ante sus bajadas de tarifas. Si la trayectoria de un traductor consta como buena en la base de datos, por más pruebas que hagan a nuevos lingüistas, no se arriesgarán a perder clientes que demandan expresamente que sus proyectos los lleven los mismos lingüistas que siempre han trabajado en ellos. Te aseguro por mi experiencia que por más que utilicen memorias de traducción y glosarios, el cliente nota la calidad de la traducción y, tarde o temprano, notificarán su descontento al jefe de proyecto, que no tendrá otra opción que aceptar tus tarifas y seguir contando contigo, al menos para determinados proyectos, si no para todos en los que antes colaborabas.

Por último, Javier nos explicó la situación de FEGILT-SEIL y de cómo han creado una «homologación» que supondría todo aquel que quiera trabajar para ellos deberá obtener dicha homologación y pagar una cuota para poder trabajar. Además, los criterios recogidos en esta homologación no son, en absoluto, aquellos recogidos en la norma de calidad europea y, por lo tanto, no se ve demasiado sentido a todo esto, más que conseguir aún más dinero de los traductores, confundidos, indecisos y necesitados de trabajo.


Tras esta intensa charla, estábamos todos hambrientos y nos fuimos en busca de un buen restaurante para comer y seguir charlando. Encontramos uno donde comimos delicias como estas:












Después de comer, nos despedimos y cada uno se fue por su lado. Pero tanto Vanessa como yo, seguimos hablando sobre traducción, traductores y de lo buenísimo que había sido el fin de semana.


Y tanto, Curri. J Mira si me gustó compartir experiencias e ideas con otros compañeros de profesión que, animada por muchos de vosotros, me he iniciado en esto de Twitter (@valocor) e incluso me he decidido a escribir un blog sobre traducción y corrección de textos y material audiovisual, donde pretendo enfocar el funcionamiento del negocio o la profesión de traducción no solo desde el punto de vista del profesional autónomo, si no también desde el de los jefes de proyecto, jefes ventas y lingüistas internos que trabajan en las agencias de servicios lingüísticos, como es mi caso. Con él espero poder seguir compartiendo experiencias sobre el mundo de la traducción y la corrección, seguir creciendo día a día y, por supuesto, aportar visiones nuevas que puedan ayudar a otros profesionales, estudiantes o, simplemente, curiosos o interesados en este campo, a entender mejor la situación y el trabajo de los profesionales que «crean» traducción.

Por si os interesa, este es mi blog (¡cualquier comentario es bienvenido!): Tradúceme despacio que tengo prisa J



Y con esto, acabamos nuestra narración sobre un fin de semana que deseamos repetir muy pronto. ¡Ya os echamos de menos!

miércoles, 13 de abril de 2011

Un fin de semana «traductoril» en Valencia (Parte I)

Llevábamos meses preparándolo, haciendo planes, hablando con unos y con otros, comentando quién iba a ir y quién no y dónde nos alojaríamos. Mientras esperábamos, algunos tuvieron otros compromisos como conferenciantes; otros leían las crónicas de esas presentaciones. Pero, al final, llegó el momento de encontrarnos en Valencia, donde aproveché para introducir al mundo tuitero-bloguero-traductoril a una gran amiga que ha estado trabajando duro detrás de bambalinas: Vanessa Lorite (Paloma para algunos; Lorena para otros). Y con ella es con quien escribo esta crónica, aprovechando que le ha gustado el mundo cibernético (por cierto, se creó una cuenta de Twitter, @valocor, por si queréis seguirla) y de que quiere estrenarse en esto (me ha contado un pajarito que, muy pronto, ella también tendrá un blog… Shhhh, ¡es un secreto!).

Llegó el viernes y, con él, los nervios. Nervios por ver a algunos conocidos (Pablo Muñoz y Lluís Cavallé) y por conocer a otros con los que he estado hablando de forma virtual y cuya imagen era, para mí, una imagen chiquitita al lado de sus comentarios de Twitter o Facebook. Creyendo que el curso de Word que impartía el archiconocido Xosé Castro empezaba a las 16.00 h, llegamos allí a las cuatro menos cuarto… Y no había ni un alma. Preguntamos en recepción y nos dijeron que empezaba a las 16.30 h. Chachi. Era el momento perfecto para ir a disfrutar del sol. Volvimos al cabo de media hora y, ahora sí, ya se oía el bullicio de la gente que esperaba que comenzase el curso. En el recibidor del sótano reconocí a Manuel Saavedra y a Jordi Balcells. Después Ana Rubio e Irene Sánchez se presentaron (cómo cambia la gente de la minifoto del Twitter a la realidad… Para bien, claro, la gente es siempre más guapa en persona). Poco después llegó Pablo con Judit, y también descubrí que, por ahí, andaban Lluís y Marta Ortells.

No sé si a ti te pasa, Vanessa, pero cuando desvirtualizas a alguien (¡qué raro suena!) con el/la que llevas meses hablando a través de una pantalla de ordenador es algo extraño, a la vez que emocionante. Podemos ocultarnos detrás de ese iconito con nuestra imagen (o lo que sea que usamos), detrás de esos 140 caracteres. Pero al conocer a alguien ya en persona, no hay forma de ocultarte: eres lo que eres.

Bueno, Curri, en mi caso, no conocía a nadie de los mencionados arriba, ni en persona ni virtualmente, pero la verdad es que estaba muy ilusionada porque me habías hablado muy bien de todos ellos y, bueno, no me decepcionó ninguno J Me alegro mucho de haberlos conocido a tod@s y, además, en persona directamente. Esta vez, la relación será a la inversa: primero nos conocemos en persona y, después, podremos seguir en contacto de forma virtual, ya que Curri no ha dudado un instante en introducirme en el mundo tuitero…

Tras las presentaciones, entramos en la sala donde Xosé estaba preparándolo todo, nos aposentamos al final del todo, descubrimos las chuches que nos habían dejado como obsequio y pensamos: «¡Me encanta!». Y empezó el curso. Los que ya conocen a Xosé, sabrán qué tipo de cursos hace, muy cómicos y, sobre todo, dejando que la gente colabore. Vamos, ideal de la muerte: aprendes al tiempo que haces risoterapia.

Es verdad, Curri. Para mí fue una experiencia totalmente nueva. Nunca había acudido a un taller de traducción y corrección propiamente dicho, pero desde luego estrenarme en esto con la charla de Xosé ha sido una suerte. Como mencionaba Curri, aprender divirtiéndote es, sin duda, la mejor forma de motivarte e interesarte por algo. Desde luego, ha sido una conferencia diferente a todas las que he acudido anteriormente. Xosé actuó de una manera tan natural que creo que tod@s nos sentimos parte activa del taller, en el que por supuesto, nos hizo totalmente partícipes y nos animó a colaborar en todo momento.

Sobre el curso, aunque no queremos haceros una lista de todos los truquitos (más que nada, por no chafarle el negocio a Xosé y, sobre todo, porque necesitaríamos varias entradas para ello), sí que queremos compartir la experiencia positiva que vivimos.

1. Hay que conocer y dominar el Word (y el resto de programas que usamos para traducir) más que a nosotros mismos, porque de ello depende nuestra productividad. Al fin y al cabo, es nuestra máquina de hacer dinero. Cada vez que queremos buscar algo en internet, o consultar el glosario que el cliente nos ha enviado, o ver el correo que nos acaban de enviar con una oferta de trabajo «soltamos» el teclado y movemos la mano al ratón, buscamos el cursor y elegimos la opción que queremos, perdemos unos 5 segundos. Al cabo de unas horas, esos 5 segundos se convierten en valiosos minutos que podrías dedicar a descansar, a mirar por la ventana o hacerte una manzanilla.

2. Nadie nace aprendido ni con la lista de atajos del Word metida en la cabeza, así que, aunque no nos guste, para aprender, primero tendremos que saber qué combinación de teclas hace qué o qué combinaciones podemos asignarle a otras acciones que nos interesen. Y, después, practicarlo, practicarlo mucho para que se transforme en algo innato, como el Ctrl + G (o Ctrl + S, si tu Word es inglés) para guardar el documento siempre que nos detengamos, aunque sea para rascarnos la nariz. Y para demostrarnos que vale la pena perder un rato (o unos días) intentando aprender todos los trucos que nos daba, hizo la prueba con un voluntario: Xosé cronometró el tiempo que tardaríamos en hacer algo usando el ratón y, después, cronometró cuánto tardaba él en hacer lo mismo pero sin usar el ratón. A mí, me convenció, oiga.

3. Absolutamente todos los elementos de los menús y las acciones de Word (y, por extensión, el resto de programas de Office) pueden personalizarse y pueden recibir una combinación de teclas. Todo es ponerse un día, buscar qué nos interesa utilizar y personalizarlo a nuestro gusto.

4. Las opciones dentro de la configuración de Word que vienen por defecto suelen ser bastante molestas.


Por ejemplo, Si vais a Herramientas > Opciones, veréis que hay montones de pestañas y opciones para seleccionar. Seguro que la mayoría jamás las ha tocado. Yo (Curri) confieso que, en algunas pestañas, sí que he cambiado cosas, pero nunca he llegado a entender todos y cada uno de los puntos, así que, os aconsejo que activéis la Ayuda de esa ventana. Para ello, abrid la ventana Herramientas > Opciones y haced clic en el interrogante al lado de la cruz para cerrar la ventana, y os saldrá esto →

Si le dáis a cada uno de los enlaces, os sale la explicación de las pestañas y de cada elemento que hay en ellas.

5. Lo mismo habría que hacer con la autocorrección, que suele tener combinaciones de caracteres que pueden molestarnos bastante. Elimina todo aquello que no te interese (mejor, dicho, elimínalo todo), y añade todo aquello que vaya a serte útil que Word te lo autocorrija, como (R) por ®, o << y >> por « y ». Hay que usar esta autocorrección para hacernos la vida más fácil, no para que tengamos que deshacer lo que a Word le parece J

6. Desde luego, uno de los trucos más interesantes fue la creación de macros. No sé vosotros, pero siempre las hemos considerado un tabú, «algo al alcance de unos pocos elegidos». J Y, desde luego, Xosé nos hizo ver que no es tan fiero el león como lo pintan. Para evitar repetirnos, podéis consultar el blog de Pablo, que seguro que os sorprende. Eso sí, ¡animaos a probar suerte!

7. Todo lo que está en Office 2003, también está en Office 2007 y 2010. Solo hay que buscarlo J Incluso puedes añadir el menú de Office 2003 si quieres (Pablo lo ha explicado muy bien, así que, no vamos a repetirnos).

Al acabar, ya no quedaban chuches y teníamos la cabeza llena de ideas y buenas proposiciones. Pero lo mejor estaba aún por llegar: cena, copas y cotilleos. La noche se nos hizo corta porque había que madrugar al día siguiente, pero valió la pena.

Os invitamos a visitar las bitácoras de otros traductores que también comentaron sobre el curso, como por ejemplo, Pablo, quien hizo un buen resumen de lo principal. También Judith Carrera y Carolina Rodrigo hicieron una buena crónica del fin de semana traductoril. Si no os basta, hemos encontrado a dos traductoras más que no conocíamos, pero que también han sabido plasmar muy bien lo interesante y productivo que fue el fin de semana: Ana Belén y, de una forma un poco más personal, Empar Paredes.

¡Muy pronto habrá más!

sábado, 12 de marzo de 2011

Control de Calidad, Localización y Experiencia: la Combinación Perfecta para la Mejor Localización (y V)

Como ya expliqué en mi anterior entrada, lo que a todos nos parece que es el trabajo ideal para los amantes de los videojuegos, no es tan bonito como nos puedan hacer creer algunos. Además, para poder llegar a ser un buen experto en control de calidad, se necesita mucho más que simples habilidades «videojueguiles» o conocerse de pe a pa la lista de los juegos más vendidos de la historia.
Pero nos siguen surgiendo dudas en esto de «la localización de calidad», sobre todo en cuanto a qué profesionales escoger, cómo deberían trabajar o si es mejor contratarlos de forma interna o dejarles que trabajen en casa. Eso es lo que pasaré a explicar.
4.- Interno vs Externo
Muchas compañías podrían pensar que tener un equipo de traductores internos es demasiado caro, ya que la compañía tiene que pagar todos esos gastos adicionales que no tendría si fuesen externos. Sin embargo, no tiene por qué ser así.
Las traducciones pueden hacerse de forma externa bien por traductores independientes o por agencias. Es verdad que la opción cómoda sería subcontratarlas a agencias, ya que solo necesitas enviar el texto, sin preocuparte del volumen, y se pueden preocupar de un gran volumen de traducciones en un período corto de tiempo. Sin embargo, es aquí donde puede perjudicarse la calidad del producto final. No diré que es el caso de todas las agencias pero, en general, guando una agencia puede llevar a cabo grandes volúmenes de palabras es porque el texto no lo traduce completamente la misma persona, sino varias, y es ahí donde puede haber contradicciones, falta de coherencia y errores. Claro que, si la traducción la corrige una misma persona, muchos de los problemas pueden solucionarse. Sin embargo, ¿no creéis que sería mucho más seguro si solo hubiese un traductor y un corrector?
Además de todo esto, hay que tener en cuenta la diferencia entre trabajar con varios intermediarios o trabajar directamente con el traductor y el corrector. La principal diferencia es que, con tanta gente de por medio (por razones obvias), no todo lo que se paga a la agencia acabará en manos del traductor (muchas veces, ni siquiera una cuarta parte), con lo cual, se corre el riesgo de que el encargado de tu traducción y/o corrección tenga que trabajar bajo presión, muchas horas y sin apenas recibir dinero a cambio, lo que, a la larga, podría frustrar al traductor o hacerle sentirse «poco apreciado», y esto podría repercutir en la labor final. No hace falta echarse las manos a la cabeza aún, ya que esto tiene más lógica de la que parece. Cualquier trabajador que tenga que trabajar horas extra para poder llegar a fin de mes, trabajará más de la cuenta y, por lo tanto, estará más cansado. De esta forma, el rendimiento se verá reducido y los errores pueden ser mayores. Si a esta persona se le sube el sueldo y, por ello, puede dejar de trabajar horas extra, estará más descansado, más concentrado y, en definitiva, más feliz. Incluso si sigue trabajando esas horas extra, pero el sueldo «extra» es muy bueno, cuando acabe el proyecto, podrá pagarse unas vacaciones para relajarse (y premiarse) por todo el trabajo realizado.
Pero volvamos con nuestros traductores y correctores y con nuestra calidad. ¿Qué tal si pudiésemos tener al traductor justo al lado del programador? Si tenemos estos traductores trabajando en la propia empresa podría ser la forma más rápida de conseguir la traducción más rápida y de mayor calidad. Podría parecer que es más caro, pero si piensas en todo el control que un desarrollador o distribuidor puede tener sobre las traducciones, al final, acaba siendo más barato que enviar las traducciones a una agencia (que acaba siendo la opción con más intermediarios y que puede suponer también mucho dinero en gastos administrativos). Otra alternativa igualmente buena, sobre todo si la empresa no tiene sitio en la oficina para uno o dos traductores por idioma, podría ser enviar estas traducciones a traductores y correctores independientes.
De esta forma, la empresa de software puede trabajar directamente con los traductores, resolver cualquier duda que estos tengan, escuchar sus sugerencias, etc., y todo esto, sin que haya gente de por medio. Es una forma muy cómoda: siempre se puede enviar una copia protegida del juego, o una muestra del mismo, o incluso enviar capturas de pantallas de forma instantánea usando programas de mensajería instantánea (skype, msn) o, incluso, usando algo como DropBox. Por supuesto, todo esto podría mejorarse aún más si se le ofrece la oportunidad al traductor de trabajar en la oficina, donde el juego se está creando y donde puede hablar con los programadores, diseñadores y el resto del equipo, y expresar cualquier cosa que necesite sin tener que menear correos electrónicos de un lado a otro.
¿Y qué hacemos con las pruebas de control de calidad? Con esto puede hacerse algo muy parecido. Si bien es cierto que hay muchas empresas que ofrecen servicios de testeo, y hasta servicios de traducción, para saber si realmente estás usando bien tu dinero, hay que saber cómo funcionan por dentro. [Peligro: si trabajas en una de ellas, no leas, o puede que hiera tus sentimientos ;)] Mientras trabajaba como jefe de proyectos de control de calidad de localización (o, en su versión corta, Lead tester), tuve que trabajar con dos de las compañías de testeo más importantes del Reino Unido y, creedme, fue duro. Podría contar montones de historias y anécdotas que tuve con ellas, pero prefiero limitarme a explicaros los hechos, y ya sacaréis conclusiones.
Las compañías con las que trabajé mientras estaba en Eidos, trabajan en turnos, de forma que, muchas veces, la tarea que ha empezado un probador, la finalizará otro. Hay casos en los que las instrucciones dadas en un momento determinado se dan únicamente al probador que esta testeando en ese turno, con lo cual, si es algo importante que hay que cumplir, o alguna parte del juego que hay que evitar, puede que el probador del turno de después no se entere, de forma que pierda el tiempo testeando algo que no debería, o testeando algo sin seguir las instrucciones del cliente. Otro de los problemas con los que me encontré en otro proyecto donde los que hacían el control de calidad de funcionalidad se encontraban en Canadá fueron las diferencias horarias (y ya no solo con compañías en diferentes husos horarios sino también, una en el mismo país pero que trabaje durante un turno diferente al tuyo), de manera que, si había algún problema durante el proceso de testeo, no te enteras de nada hasta que llegabas al trabajo al día siguiente.
Por supuesto, lo bueno de estas empresas es que pueden trabajar durante más tiempo (según qué compañías, hasta 24 horas al día). Sin embargo, ¿no creéis que sería mejor que tu juego lo mirase siempre la misma persona o personas, con el mismo horario que tú y que siempre tenga la última información que le encargue el jefe de proyectos? ¿Y qué me decís de tenerlo cerca, para poder consultar cualquier duda? O incluso poder tener contacto rápidamente por medio de videoconferencia, o que pueda acudir al cliente (desarrollador/distribuidor) de vez en cuando. Yo creo que sí es mejor.
Por otro lado, teniendo en cuenta de que, en algunos casos, hay compañías que no llevan a cabo el control de calidad de los productos localizados, sí que deberíamos asegurarnos de que la localización de los productos sea de la mejor calidad y, sobre todo, esté realizada por gente experta en la materia, que conoce bien cómo son los videojuegos por dentro… Más que nada, para evitar sorpresas. Aún así, sigo recomendando a todas las empresas de videojuegos que se gasten un poco de dinero en el testeo… Porque su juego lo vale :)

5.- El traductor y el tester, ¿deberían ser la misma persona?
Con toda la información que he ido dando en estas cinco entradas, seguro que ya podéis iros contestando a esta pregunta, aunque cabe decir que no hay una única respuesta «válida» (el osito de peluche de la feria habrá que repartirlo). Eso sí, la última decisión dependerá siempre de las circunstancias de la compañía, de sus decisiones de marketing o, incluso, si tienen alguna limitación legal.
La mayoría de los distribuidores grandes tienen su propio equipo de control de calidad interno (aunque con la crisis, muchos han preferido prescindir de ellos). Los desarrolladores también tienen uno. La decisión sobre si contratar los servicios de traducción a traductores independientes o a una agencia recae en el desarrollador o distribuidor. Si se decide optar por la agencia y el equipo de control de calidad interno es bueno, la localización del producto será seguramente buena, pero no sin un gran esfuerzo por parte de los pobres probadores. Sin embargo, si la empresa decide prescindir del testeo y decide optar por enviar la traducción a una agencia, donde puede haber 4-5 traductores y 2-3 correctores (que, tal vez, no tengan experiencia en videojuegos)… Bueno, eso ya es otro tema.
Teniendo en cuenta la experiencia que he tenido trabajando como probadora de videojuegos, trabajando también para algunas de las agencias de traducción que nos hacían las traducciones a nosotros, y trabajando como localizadora independiente, experta en videojuegos, creo que la mejor opción para conseguir la mejor localización es que el traductor esté también involucrado dentro del proceso de testeo, bien sea de forma interna (con testers que tengan experiencia traduciendo o que tengan una carrera en traducción) o de forma externa, por traductores independientes con experiencia en control de calidad. En este último caso, también se podría pedir al traductor que acudiese a las oficinas una temporada para llevar a cabo el testeo, aunque también podría alternarse que trabaje desde casa y que, de vez en cuando, vaya a la empresa a ultimar algunas cosas, preguntar o, simplemente, participar de forma activa en el diseño del producto.
De esta forma, el creador del videojuego puede asegurarse en todo momento que su producto está en las mejores manos y conseguir la mejor calidad en el producto localizado. Además, a largo plazo, también será la que supondrá un gasto menor a la empresa. Ya sabéis, lo barato acaba siendo caro.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Control de Calidad, Localización y Experiencia: la Combinación Perfecta para la Mejor Localización (Parte IV)

Como estuve explicando antes, para conseguir un buen producto localizado, hay dos cosas que son básicas:

a) Una buena localización

b) Un buen control de calidad

El proceso para obtener una buena localización ya lo expliqué en mi anterior entrada, así que, ahora pasaremos al siguiente punto:


B) CONTROL DE CALIDAD

Esta es la parte que todos los friquis adoran, y también la razón por la que mis amigos friquis españoles solían odiarme cuando trabajaba como tester J

Existe la creencia (falsa) de que el control de calidad es pasarse horas jugando un videojuego hasta que lo acabes… Veinte veces. No, no deberíamos considerarlo a la ligera. Un probador de juegos, o técnico de control de calidad, más conocido como tester, necesita mucho más que saber jugar a un juego para considerarse un buen tester.


¿Qué necesita un técnico de control de calidad (o tester)?

1. Capacidad para llevar a cabo tareas repetitivas

El proceso de testeo es una tarea repetitiva que puede durar desde un solo día a varias semanas, o incluso meses. Funciona de forma diferente dependiendo de si eres un técnico de control de calidad de funcionalidad, que trabaja con el juego en la lengua original, o uno de localización, que trabaja con el juego localizado, aunque las cualidades básicas necesarias sean las mismas.

El proceso empieza cuando el tester recibe una versión del juego, llena de errores. Si eres un tester de funcionalidad, tu jefe de proyectos te pedirá que te concentres en un solo nivel, por ejemplo, el nivel 1. Sin embargo, el nivel 1 se queda bloqueado justo al principio, cuando intentas matar al enemigo número 2 con una metralleta. No te das cuenta de la relación hasta que la consola se ha bloqueado, al menos, 10 veces. Por ello, decides escribir un bug en la base de datos de errores y usar el cuchillo para matarlo y, así, poder continuar con el nivel.

Ah, ¿que no sabéis lo que es un bug?

Un bug es «un error o defecto en un programa que puede hace que no funcione correctamente o cuyo resultado sea incorrecto o inesperado». Así que, el tester introduce todos estos errores en una base de datos que comparte con todos aquellos involucrados en la creación del juego, de forma que los programadores pueden ver la lista cosas fallan en el código del juego arreglarlas (cuando puedan o quieran). Simplificando, esta base de datos es la forma en que los probadores y los desarrolladores se comunican, aunque, a veces, la «comunicación» pueda ser difícil.


Pero volvamos al testeo... Hemos quedado que te pasas 8 horas al día jugando al mismo nivel, cambiando la metralleta por el cuchillo cuando ves el enemigo número 2 (vas por detrás, sin que te vea, para degollarlo), vuelves a equiparte con la metralleta y sigues jugando hasta que terminas el nivel. Y vuelta a empezar. Al principio parecerá muy emocionante y divertido; sin embargo, tras tres o cuatro meses empiezas a plantearte si no sería mejor trabajar en McDonalds J

2. Atención por los detalles

Esto podría parecer fácil: observación pura y dura. Pero no es así. Cuando has jugado al mismo juego (o el mismo nivel) 20 veces, la parte mecánica del cerebro empieza a acostumbrarse y, por ello, empiezas a jugar como una máquina, sin fijarte en apenas nada. Seguramente pueda explicaros la secuencia de movimientos y enemigos del primer nivel de Tomb Raider: Legend, el cual habré jugado como 30 veces por plataforma, es decir, 7 plataformas. Así que, creedme cuando os digo que no es ni fácil ni divertido (al cabo de varias repeticiones) J

Imagino que la parte más importante de esta atención por los detalles necesaria se basa en tener una buena memoria visual de forma que el tester pueda darse cuenta de todo aquello que no es como era antes o como debiera ser y, así , poderse asegurar de que todo está bien.

3. Conocimiento de idiomas

Incluso si eres tester de funcionalidad y solo hablas un idioma, es importante tener un buen conocimiento escrito del dicho idioma. Y, ¿por qué?, os preguntaréis. Pues por el simple hecho de que, puede que aquellos que escriben los textos originales no es que sean los más diestros en el mundo literario (son programadores e informáticos; no les das trabajo para que te escriban una novela sino para que te programen), de manera que el tester tendrá que asegurarse de que el texto original del juego es preciso y no confunde al jugador.

Si eres un tester de localización, el buen conocimiento escrito de tu idioma materno es aún más necesario, ya que serás el último paso dentro de la cadena de localización y deberás asegurarte de que el texto traducido sea correcto, exacto y, bueno, todo en el mismo idioma.

4. Experiencia con videojuegos

Que te guste jugar a videojuegos y que, además, se te dé bien, sirve de mucho en esta profesión, porque de verdad te vas a pasar horas y horas jugando. Sin embargo, si tuviese que escoger entre alguien que no tiene ni idea de escribir correctamente ni deletrear pero que juega a videojuegos, o alguien con un gran dominio de su idioma materno pero que, sin embargo, no sepa mucho de videojuegos, sinceramente, me pillo al filólogo. Todos podemos aprender a jugar a un videojuego en cierto tiempo. Enseñar un idioma es mucho más difícil.

5. Dotes de comunicación

No es tan fácil como parece. Comunicarse no es hablar, sino asegurarse de que se envía el mensaje correcto y que llega a la persona adecuada. Como en cualquier empresa, la comunicación entre los trabajadores es importante. De la misma forma, una buena comunicación entre los probadores y el resto de personas involucradas en el proceso de creación del juego es imprescindible. En algunos casos, puede que el ingeniero en localización haya encontrado un error importante que haga que el juego entero se fastidie y, por ello, es mejor detener el proceso de testeo y pedir a los desarrolladores que envíen una nueva versión que trabajar sobre una versión con la que apenas se puede hacer nada. Si el proceso se detiene, evitaremos tener que hacer lo mismo dos veces. O, por ejemplo, como me ha pasado varias veces, necesitas que el juego esté en tu idioma, pero la versión que te han dado está entera en otro idioma, así que, no tiene sentido seguir testeando. En estos casos es mejor, más rápido y más eficiente comentárselo a tu supervisor o al jefe del proyecto para que llame a los desarrolladores y les pida una versión nueva. Si no eres buen comunicador, podrías no darle importancia y tardar en comunicarlo, lo que retrasaría el proceso de testeo.

6. Saber qué quiere el cliente

Esto suelen ignorarlos tanto los distribuidores como los desarrolladores y, aún más, si los testers no forman parte de la compañía. En el caso de los videojuegos, ¿quién conoce a la perfección qué es lo que el jugador (o gamer) quiere? Aquel que pasa 8 horas jugando al juego, y ese es única y exclusivamente el tester. Muchas veces he trabajado con gente que me decía qué tenía que hacer pero que no habían cargado el juego ni una sola vez. ¿Cómo pueden entender el problema que hay o lo que debería cambiar si no conocen el juego por dentro? Eso sí, si el juego es una mierda, por supuesto, culpan al tester… Esto… ¿perdona?

7. Buen conocimiento de los estándares de los titulares del formato

Este punto es más específico para los videojuegos de consola y de PC, pero también pueden verse de otro modo en otros juegos como los juegos de apuestas, los de iPhone o, incluso, los juegos el línea en portales tipo Facebook. En el caso de los últimos, hay un poco de flexibilidad, pero aún necesitas conocer lo básico sobre sitios web. En el caso de las consolas y los juegos para PC, es decir, Sony, Nintendo y Microsoft, los estándares son, para ellos, lo más importante del juego. Si el juego se puede jugar y los estándares usados son correctos, las compañías aprobarán la publicación de los juegos. Sin embargo, si tienes el juego más impresionante pero los estándares no están a la altura de lo que te piden, no aprobarán el juego y el desarrollador o distribuidor dueño del juego podrá pasarse mucho tiempo y gastarse mucho dinero para conseguir solucionar el problema.

Lo gracioso es que, mientras trabajaba no solo como tester sino también como jefe de proyectos, me vi obligada, en más de una ocasión, a dar lecciones sobre estándares a algunos desarrolladores. Creedme, no es divertido, en especial porque casi nunca te creen.

Así que, a todos los traductores, testers, productores, programadores y desarrolladores del mundo: por favor, haced los deberes y aprender los estándares, que no cuesta nada y saldréis ganando.


En resumidas cuentas, para conseguir llevar a cabo un buen control de calidad, no basta con entretenerse con el juego durante horas sino que también hay que prestar atención, conocer muy bien tu propio idioma, saber qué quiere el cliente, conocer las exigencias de los creadores del formato y, además, saber comunicarse con aquellos que están metidos en el meollo contigo.

domingo, 13 de febrero de 2011

Control de Calidad, Localización y Experiencia: la Combinación Perfecta para la Mejor Localización (Parte III)

En mi anterior entrada, hablé sobre lo complicado y creativo que es, a veces, crear una buena localización que se adapte a las exigencias de la censura de un mercado en concreto, y lo bien que funciona dicho producto cuando está bien localizado. Pero os preguntaréis, ¿qué puedo hacer para que mi producto esté bien localizado?

3.- ¿Cómo conseguir un producto bien localizado?

Tras haber leído el punto anterior, seguramente os preguntaréis: ¿Qué tengo que hacer para conseguir una de estas localizaciones de calidad? Bueno, hay dos cosas que son básicas:

a) Una buena localización

b) Un buen control de calidad

Quizá pueda parecer algo simple y obvio, pero no siempre se realizan ambas, ni tampoco se realizan correctamente. Por ello, explicaré lo que, bajo mi experiencia, debería ser el proceso para conseguir un buen producto localizado.


A) BUENA LOCALIZACIÓN

1. Saber qué estás localizando.

Seguramente ya sabréis (por experiencia propia o porque os lo habrán contado) que una traducción sin contexto es mucho más difícil de hacer de lo que la gente suele pensar. Si te diesen una palabra sin ningún contexto, seguramente podrás encontrar 3-4 significados, o más, para dicha palabra. Lo mismo ocurre con los videojuegos. Aunque normalmente puedes encontrar contexto dentro del propio texto, también necesitas imágenes, o conocer qué hacen cada uno de los comandos, para entender de qué va la cosa. Por ello, el traductor debería familiarizarse con el juego, saber de qué va, quiénes son los personajes, etc. El cliente podría enviarte toda la información, capturas de pantalla, explicaciones… Todo esto es muy útil, pero, aún así, no se tiene la sensación de conocer el juego «al dedillo». Es por eso que creo que la mejor forma de conseguir este contexto es, simplemente, jugando al juego.

Familiarización con el producto → Jugar al juego/Usar el programa.


2. Asegurarse de que se tiene al traductor adecuado.

De la misma forma que usarás un traductor jurado para traducir un acta judicial o un contrato, o a un traductor científico para traducir un libro sobre Ciencia, ahora es el momento de conseguir el traductor especializado no solo en videojuegos pero también en el tipo de videojuego en concreto que vas a crear. Unos traductores se sentirán más cómodos traduciendo juegos de guerra, mientras que otros prefieren juegos más creativos. O a lo mejor necesitas un fanático de las armas o un experto en criminología para tu videojuego, o un friqui de Star Wars o una amante de la gimnasia. Podríamos compararlo con los gamers: algunos prefieren los juegos de tiros, otros se lo pasan mejor con juegos party o con puzles, mientras que otros prefieren juegos de deportes. Como localizador, podría aplicarse esta misma clasificación. Por poner un ejemplo un poco tópico: si le das un juego de Barbie sobre moda a un tío, seguramente sudará la gota gorda para conseguir una buena localización, mientras que si le das un juego de guerra a una tía, tal vez acabe agobiando a su novio con preguntas sobre términos bélicos. Por supuesto, también puedes investigar mucho y aprender a medida que haces este tipo de juegos, pero lo ideal es darle cada proyecto a la persona que podría hacerlo mejor y en el menor tiempo posible, ya que tiene la experiencia y el conocimiento adecuados.

Asegurarse de que es el adecuado → Asignar a cada traductor el proyecto que mejor se adapte a su conocimiento y experiencia.


3. Asegurarse de que el traductor lo entiende todo

Por desgracia, es bastante corriente encontrar textos originales (en mi caso, en inglés) que no están bien escritos (con errores y faltas de ortografía) o que tienen referencias culturales o que alguien de otra cultura o país no puede entenderlas. Por ello, los desarrolladores deberían asegurarse de que el texto original pasa por un revisor antes de enviarlo a los traductores para que lo localicen. Eso nos ayudará mucho a los expertos en localización. Por otro lado, si eres un experto en localización, asegúrate de centrarte solo en aquello que realmente conoces. Sin embargo, si ya estás traduciendo algo en lo que te especializas, no dudes en «molestar» al cliente, desarrollador o agencia, preguntándoles todo sobre el juego o pidiendo aclaraciones sobre cualquier problema que tengas durante la traducción. Si, aún así, sigues teniendo dudas, pregunta amigos expertos en el tema (todos tenemos un amigo informático, médico, policía, etc.).

Sí, amigos, esto es precisamente lo que una buena localización necesita: colaboración entre ambas partes.

Asegurarse de que el traductor lo entiende todo → Colaboración cliente-traductor.


4. Corrección

Aunque esto no es un punto obligatorio si has escogido al traductor adecuado, se recomienda hacerlo, sobre todo si se ha eliminado el proceso de control de calidad de la localización del juego. 4 ojos ven mejor que dos, y siempre es bueno tener una segunda opinión. Sin embargo, la corrección también podría incluirse en el siguiente paso que voy a explicar: el control de calidad.

Corrección → 4 ojos ven mejor que dos

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Sí, ya sé que muchos de vosotros sabéis todo esto, pero creedme, no todo el mundo se da cuenta de que no basta con darle el texto a un traductor y olvidarse del tema, o que la corrección no es necesaria si se han entregado 35 000 palabras al traductor para traducir a toda leche y entregar en un tiempo récord.

Pero eso no es todo. No basta con hacer una buena traducción y añadirla al código y, hala, ya se puede poner a la venta. Incluso aunque se tenga al traductor más experimentado, es aconsejable que la traducción siempre pase por la segunda parte del proceso de un buen producto localizado: EL CONTROL DE CALIDAD

Pero de ello hablaré en mi próxima entrega J

lunes, 7 de febrero de 2011

Lista de Conferencias y actividades para traductores, intérpretes y lingüistas

Dada la experiencia fructífera del pasado diciembre en la conferencia en Barcelona a la que acudí, me he decidido a presenciar muchas más este año. Ya sabéis que estaré seguro en la Conferencia Media4All que se celebra en Londres a finales de junio, pero de aquí a junio, hay muchas cosas que ocurren en el mundo conferenciante traductoril.

Por ello, y para tener una imagen visual de cuándo ocurre qué, he decidido hacer un documento con todas las conferencias, cursos, talleres, charlas y demás que hay en todo el panorama nacional y en otros países. La idea surgió hablando con otras dos traductoras, Yeyu y Jennifer, para hacer algo y compartirlo, pero como han estado muy ocupadas, al final me he decidido a hacerlo yo :) De momento, solo dispongo de los seis primeros meses del año, pero espero ir recibiendo más información de otros eventos que ocurran en el futuro. Por supuesto, cualquiera puede añadir los que conozca que no estén en la lista, además de sugerir cualquier cosa que pueda mejorar el documento.


A ver si, así, conseguimos conocer más eventos a los que acudir y conocernos entre nosotros :)

¡Que tengáis un buen día!

lunes, 8 de noviembre de 2010

Traducciones automáticas + Posedición

Bueno, bueno, bueno… Cómo está el patio de la industria de la traducción… Lionbridge ha decidido enviar una petición indignante a sus traductores de reducir sus tarifas un 5%. El correo electrónico llevaba como remitente una dirección de esas a las que no puedes responder. Por supuesto, esto ha desatado la furia de todos los traductores que trabajan para dicha empresa, primero por lo que supone pedir al último eslabón de la cadena que reduzcan sus salarios (que no tienen por que ser los de un ministro, sino que, seguramente, fuesen, ya de por sí, bastante bajos), que se ajusten el cinturón y dejen de comprarles regalitos a sus hijos, sino también por la falta de profesionalidad que supone el enviar un correo electrónico masivo y al que, encima, no puedes contestar. Pero no voy a hablar de ello, puesto que no trabajo ni he trabajado para Lionbridge.
Hoy voy a hablar de otro tema que parece que se ha desencadenado al mismo tiempo y en el que he participado en LinkedIn, y que, simplemente, no he podido evitar compartir con vosotros, aunque ya lo compartí en el otro blog que tengo, en inglés. Merece la pena que os leáis el artículo entero y, si podéis, los comentarios en LinkedIn. Voy a intentar resumir un poco lo que explica el artículo y lo que yo opino sobre ello.
El artículo se titula Machine Translation Post Editing – a new skill for linguists, y aparece en la página de SDL. En él, la autora explica en qué consiste la traducción automática y por qué puede ayudarnos a los traductores. Comenta que hay grandes cantidades de texto que nunca llegan a traducirse por falta de tiempo y debido a los costes que supondría hacerlo. El primero no estoy de acuerdo, el segundo, tiene su parte de razón. Bueno, sigo. También comenta que la traducción automática puede utilizarse en esos casos en los que necesita tener una idea de lo que dice un texto, pero que si se necesita una mayor calidad y precisión, es necesario que la traducción pase por un proceso de posedición, de manera que, el cliente tendrá una buena traducción a un bajo coste. Y es aquí donde empieza mi discusión.
¿Pero qué pasa con el traductor? ¿Tendrá que trabajar el traductor también a un bajo coste? Porque si nos pasan siempre traducciones automáticas y solo tenemos que dedicarnos a poseditar, imagino que la tarifa no será la misma que la de una traducción, sino más reducida, puesto que no es una traducción, sino una edición. Pero, ¿hasta qué punto la traducción automática será de tal calidad que supondrá el esfuerzo de una edición, y no el de una re-traducción? Es verdad que hay muchos tipos de programas de traducción automática y que también hay compañías que están creando productos con diccionarios actualizados de palabras, reglas gramaticales, actualizaciones y demás, que se acercan mucho más a una traducción «aceptable», y por aceptable no digo que sea correcta, sino que, tal vez, sea lo mejor que una máquina puede hacer.
Mi problema radica en que, primero, no se especifica a qué tipo de traducción automática se refiere, y como ella, otra de las personas que también han comentado sobre este tema en LinkedIn. Y si hablan de traducciones automáticas, sin especificar más, la mayoría de la gente pensará que se refieren a uno de esos programas que encuentras por internet, gratuitos, y que te hacen una de esas traducciones que, bueno, te permiten enterarte de la copla, pero que, ni mucho menos, pueden sustituir la traducción que un traductor humano haría y, por lo tanto, lo que en un caso de una traducción humana sería una «corrección», se convierte, simplemente, en una edición a lo bestia o, en muchos casos, una re-traducción, porque es mejor ignorar el texto traducido por la máquina y empezar desde el principio. Aún así, aún en el caso de que hubiese una programa que haga una traducción casi perfecta, las traducciones automáticas SÍ SON una retraducción, porque siempre tienes que leer el original para ver si la traducción dice lo que tiene que decir.
Pero como nunca he visto un programa que haga unas traducciones decentes que, después, solo precisen de corrección, voy a hablar del peligro que supone que se hagan afirmaciones como las que he visto en este artículo, sin hacer ninguna mención a qué tipo de software se refieren en concreto. También comenta que, una de las razones de que se use este tipo de traducción es que no hay tiempo de hacer traducciones humanas. Bueno. Desde el punto de vista de un software «cualquiera» (pongamos los casos del famoso googletranslate, iTranslate, Bablefish, o los muchos que encuentras en los sitios web de montones de agencias), un cliente, el Señor X, está buscando la forma de hacer una traducción más barata y lee este artículo en el que dicen que la traducción automática reduce costes. Entonces, se va googletranslate, pone su texto ahí, lo copia en un Word y me lo manda para que lo corrija, diciéndome que ya está traducido y que, por lo tanto, debo cobrarle menos porque es solo una corrección, o una edición. Pero la verdad es que me lleva el mismo tiempo traducirle al Señor X la traducción desde el principio que intentar «arreglar» el texto que me ha dado. Todo con el añadido de que, a veces, cuando te ponen una palabra en la cabeza, aunque sabes que no es la correcta, no te sale otra, y sigues dando vueltas y vueltas, intentando conseguir la palabra que buscas. Y pierdes más tiempo.
Tampoco voy a decir que no sirven para nada. Gracias a Mr. Googletranslate mi madre ya no me pide que le traduzca cosas de internet que le pueden interesar porque ha aprendido a usar estas herramientas. Mejor para mí: no más traducciones gratis. J También las uso cuando el texto en inglés que me han dado ha sido traducido del francés o del alemán, y me cuesta entender el significado, así que cojo el texto en francés, o en alemán, lo paso por una de estas máquinas y veo si me dan alguna idea que no me dé el texto inglés. A veces funciona; otras, me lía aún más, así que acabo pidiéndole al cliente que me explique qué quiere decir con esa frase y que, por favor, la próxima vez, se asegure de que esté bien.
Por último, voy a daros un ejemplo de cómo veo yo este tipo de traducciones.
Es domingo y se te ha estropeado el inodoro. No quieres pagar la tarifa de fin de semana del fontanero, así que intentas arreglarlo como puedes (tampoco tiene por que ser muy difícil, ¿no?): desmontas el sistema entero y, tras una hora, te das cuenta de que no tienes ni idea de cómo arreglarlo, así que, lo montas de nuevo y decides llamar al fontanero. Sin embargo, le dices que, como lo has intentado arreglar tú solo, que te cobre una tarifa más baja. ¿Qué crees que te dirá? Lo mismo pasaría con cualquier otro profesional. ¿Crees que un abogado te reducirá la tarifa porque le hagas parte del papeleo o la investigación? NO. ¿Te hará el farmacéutico un descuento si le dices que se quede el bote de pastillas o el de jarabe, que tú ya te traes el tuyo? NO.
¿Por qué tiene que ser diferente con los traductores?
Creo que las traducciones automáticas se usan demasiado a menudo por gente que no utiliza un software adecuado, simplemente con la creencia de que pueden ahorrarse dinero si «hacen» la mitad del trabajo. Sin embargo, esto nos afecta a nosotros de forma negativa, porque en caso de que se extienda, en caso de que, cada vez, haya más gente que crea que cualquier traducción automática vale, nos pedirán que hagamos menos traducciones y más posproducción, eso sí, a unos precios reducidos. Y sé que ocurre porque a mí me lo han hecho y porque conozco gente a los que se lo han hecho, y siempre ha sido mejor traducir desde cero que usar esa traducción como referencia. No es justo para nosotros ni para nuestra industria, y no solo eso, hay que tener en cuenta que, la mayoría de las veces, lo barato sale caro.
Ahí queda eso :)

EDITADO: Acabo de encontrar este artículo que explica muuucho mejor nuestras preocupaciones como traductores: http://detraducciones.blogspot.com/2010/06/i-translator.html
También explica cómo funciona GoogleTranslate, y oye, está muy bien para la «sencillez» del sistema.