jueves, 19 de junio de 2014
Curso en Localización de videojuegos (4.ª convocatoria, julio de 2014)
viernes, 21 de diciembre de 2012
Mox II: Ooops, Mox did it again!
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| Hermosa lista de colaboradores... Un placer compartir páginas con ellos. |
El resultado: una recopilación de viñetas hilarantes, además de pensamientos de varios profesionales de este, nuestro sector, para complementar las viñetas que, con tanto cariño, ha preparado Alejandro para todos nosotros.
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| La portada del libro: seguro que más de uno se ha visto en esta situación. |
Eso sí, es mejor si uno se ha leído antes el primer libro (o, en su defecto, el blog enterito), ya que, así, se conoce la historia de Mox desde el principio.
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| El principio de mi sencilla aportación. |
Sin duda, una lectura obligada y un regalo imprescindible para cualquier traductor o intérprete para este período festivo, al alcance de todos con solo un par de clics del ratón (y una cuenta de PayPal, claro). Seguro que tanto a Papá Noel como a los Reyes Magos les encantarán regalaros esto (no sin antes abrirlo para echarle un ojo, claro).
miércoles, 16 de mayo de 2012
¡Language Lovers is back!
jueves, 15 de marzo de 2012
Tester de videojuegos: consejos para la entrevista
Me propusieron que mirase primero los textos del menú y que, después, jugase un poquito y apuntase en un folio (sí, sí, ¡escribiendo con un boli en un folio en blanco y todo! ¿A que mola?) todos los fallos que fuese encontrando. Tenía una hora (¿o era media? Buff, siete años pesan). Por supuesto, me hinché a apuntar faltas gramaticales y ortotipográficas. Afortunadamente, encontré un par de fallos de funcionalidad (algún icono que no funcionaba o algún texto cortado y una de las instrucciones ya en el juego que no furulaba muy bien), con lo cual, algo demostré que no era solo correctora sino que, además, también me fijaba en otras cosas. Cuando ya me dieron el trabajo, aprendí que había algo que a todos los entrevistados se les pasaba por alto y era la palabra Loading, que no estaba traducida. En cuanto me lo dijeron, me obsesioné, y ahora es algo que siempre busco.
Esta parte es la que tienen en común todas las entrevistas de
trabajo. ¿Qué os voy a contar? Que me costó horrores entender a uno de los
entrevistadores porque no hacía ni cuatro meses que había aterrizado por estas
tierras perdidas por los mundos de la reina Elizabeth. Durante la entrevista, inspeccionaron mi currículo punto por punto.
Recordad que yo había acabado la carrera seis meses antes, y había cogido las
maletas y me había plantado en Londres sin trabajo, acogida solo durante una
semana por unos conocidos. La única experiencia laboral que tenía era como
camarera, como azafata de tierra y como promocionadora de Polaroid, así que me
tuvieron ahí justificándoles todo lo que había escrito.
La pregunta fue: «¿Dónde te ves
en cinco años?». «Buff, cinco años», pensé; vete tú a saber ande andaré dentro de cinco años. Mi
intención era volver a España después de uno o dos años (¡ja, ja, ja, ja!),
pero no podía decirles eso por si no me cogían, así que, ni corta ni perezosa,
miré a uno de ellos (el que me parecía que tenía un puesto más elevado) y le
solté: «I see myself in your job, I hope»
(me veo con tu trabajo, o eso espero). Nos reímos mientras le explicaba que, por supuesto, él también habría subido de nivel, que no es que le quite su trabajo, sino que yo llegaría a su nivel. Siete años más tarde, no estoy en su puesto, pero sí que he avanzado mucho. Una semana y pico después de
aquella anécdota, empezaba mi primer trabajo «como dios manda». martes, 3 de enero de 2012
El libro de Mox, ya por fin a la venta
Por supuesto, en cuanto vi el anuncio de que el libro estaba ya disponible, no dudé en comprármelo (según Alejandro, no le di ni tiempo a publicarlo en Twitter). Eso fue en noviembre pero, como el mes de diciembre fue caótico, no había tenido tiempo de contároslo. Cuando recibí el paquete, lo abrí como si Baltasar acabase de pasar por mi casa a dejarme de regalo un «vale por una cita romántica con Jared Letto». La verdadera sorpresa llegó al abrirlo: ¡¡el libro contenía una dedicatoria del propio autor!!
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| Imagen de la primerísima hoja de mi copia del libro. |
miércoles, 21 de diciembre de 2011
De charla a charla y tiro porque me toca
martes, 14 de junio de 2011
And the winner is...


Por último, porque la cosa no acaba aquí: de todos los que participaron en todas las categorías (es decir, 400 en total), hicieron una clasificación de los 100 amantes de las lenguas, y quedé la número 44 con mi perfil de Twitter, que creo que es una posición buenísima.
martes, 24 de mayo de 2011
El que la sigue, la consigue
Uno de los consejos que los traductores veteranos siempre suelen/solemos dar a los que empiezan es no perder nunca la esperanza. Ser un recién licenciado y dedicar días a preparar el currículo (en dos o tres idiomas), las cartas de presentación (en otros tantos idiomas), buscar agencias por internet, enviarles todo eso bello trabajo que hemos preparado con tanto ahínco para, después, no recibir respuesta alguna, recibir una respuesta automatizada o, mucho peor, que nos digan que no tenemos experiencia suficiente, puede ser muy desesperanzador.
Cuando ya vas adquiriendo experiencia, la cosa no cambia. Hay que insistir con los clientes que han aceptado nuestro currículo y lo han añadido a la base de datos. Y no, no es molestar, si no lo haces cada día. Pero creo que es importante que, al menos, una vez al año, enviemos un correo a la persona con la que contactamos o, en su defecto, a la dirección de contacto («info» o allí donde se especifique en el sitio web que quieren que envíen los currículos), con un pequeño recordatorio de quiénes somos, cuándo enviamos nuestro currículo por primera vez y, ya que estamos, enviar una versión actualizada del mismo. Esto servirá no solo para darles un toque (que nunca viene mal), sino también para que siempre tengan el currículo actualizado porque, tal vez, un día realices una traducción sobre física cuántica y, poco después de enviarles el currículo actualizado, un cliente les envíe un artículo sobre física cuántica y, bueno, como no pueden encontrar a nadie, te llamen para ver si te interesa el proyecto.
También es bueno hacer esto con las agencias con las que hemos trabajado alguna vez, para que sepan que estáis disponibles. A lo mejor la palabra «insistencia» suena un poco fuerte, pero era para que me entendieseis. Si queréis, llamémoslo, «recordatorios amables y simpáticos». Casi diría que, con las agencias con las que colaboráis de vez en cuando, es aún más importante mantener este contacto «recordatorio amable y simpático», bien sea anunciándoles que os vais de vacaciones una semana, que habéis vuelto después de recargar las pilas en la Costa Brava, felicitándoles las fiestas de Navidad o, incluso, si sabéis cuándo es el cumpleaños de uno de los gestores de proyectos, felicitándoles el cumpleaños. Todo vale con tal de reforzar la relación con ese cliente.
Sin embargo, os voy a contar un caso más en el que debemos usar la insistencia. Todo sea por nuestro bien.
Había una vez una localizadora de videojuegos que llevaba año y medio colaborando con una agencia belga que le proporcionaba proyectos maravillosos en los que trabajar, además de muchas anécdotas y mogollón de experiencia sobre otros proyectos con muchos problemas que, al final, salen bien. Todo eso que ha pasado de un proyecto a otro y con lo que ha aprendido a asegurarse de que lo tiene todo antes de empezar y a saber afrontar nuevos desafíos. Por ello, estaba muy contenta de poder trabajar con ellos.
Sin embargo, a principios de este año, dejó de saber de ellos. Dejó pasar un mes, por eso de que era principos de año, pero le pareció extraño que no acudiesen a ella, ni siquiera para una de esas minitraducciones que le ofrecían casi diariamente. A mediados de febrero, decidió enviarles un correo, preguntando qué tal les iba todo y comentándoles que tenía disponibilidad para ayudarles si la necesitaban. Tenía el acuse de recibo y de lectura activados, así que recibió ambos correos de confirmación, pero ninguna respuesta. Volvió a intentarlo mes y medio después, y pasó lo mismo. Pero nuestra localizadora no tiró la toalla. Habló con una amiga, compañera de profesión y de chismorreos, y le dijo que siguiese insistiendo. También habló con un amigo, que llevaba muchos más años que ella en el mundo de la traducción, y le dijo que llamase por teléfono, que, en estos casos, es lo mejor, porque así no pueden ignorarte. Llamó pero tenían centralita, así que tuvo que dejar un mensaje. Ipso facto les envió un correo «recordatorio amable y simpático», y esta vez sí que recibió respuesta. Aunque, en absoluto, era la que se esperaba.
Resulta que, unos meses antes, habían llevado a cabo un proyecto con un gran cliente. Desgraciadamente, las traducciones eran de pésima calidad y el cliente se quejó. El gestor de proyectos al que le tocó el marrón, sin explicar nada, pidió a nuestra localizadora que si podía cambiar en el archivo que le enviaba la lista de peticiones del cliente (es decir, una lista de errores que los testers de este cliente habían encontrado). La localizadora, siempre dispuesta a ayudar, lo hizo, pero vio que el resto del texto estaba completamente hecho trizas. Le preguntó al gestor si ese texto había pasado por un corrector, y le contestó que sí, pero que no sabía por qué el traductor no había hecho su trabajo ni el corrector, el suyo. Nuestra localizadora le indicó que había muchísimas cosas más por cambiar, que estaban mal traducidas o eran incorrectas, así que el gestor le pidió que, si no le importaba, le podía hacer el favor de corregirlo todo porque el cliente estaba muy cabreado y se jugaba su puesto. Con la creencia de que siempre va bien hacer pequeños favores, porque, algún día, le devolverían el favor, nuestra localizadora dijo que sí (total, ver todo eso así de mal escrito le daba mareos).
Por desgracia, el gestor perdió el empleo porque la empresa perdió ese cliente. Sin embargo, también decidieron dejar de colaborar con todos los traductores y correctores que habían participado en ese proyecto, incluida nuestra localizadora. Cuando ella se enteró (porque, no, nadie le había dicho nada cuando la empresa tomó esa decisión), no pudo quedarse de brazos cruzados. Estaba segurísima de que ella nunca habría hecho un trabajo tan malo como para que la agencia (como para que ninguna agencia, en general) perdiese un cliente. Es más, unos meses antes, otra gestora la había elogiado diciendo que era su «experta en Nintendo» y había hecho incluso un trabajito particular para esa agencia. Corriendo, miró la carpeta de ese proyecto (sí, nuestra localizadora guarda absolutamente todos los proyectos en los que ha trabajado) y revisó los archivos. Y sí, solo tenía los archivos de la corrección de los fallos resaltados por el cliente, así que, la culpa de que la mala calidad inicial de la traducción condujese a la pérdida del cliente, no era de nuestra localizadora.
Nuestra amiga escribió un correo detallando la historia y por qué creía que la decisión de dejar de contar con ella no había sido justa. Explicó que siempre había estado disponible para cualquier cosa que le habían pedido y que, por favor, la volviesen a considerar como colaboradora. Esperó unos días (había recibido ambas confirmaciones) y, al ver que no contestaban, envió un «recordatorio amable y simpático» al lunes siguiente. Le dijeron que habían estado muy ocupados pero que pasarían el correo al «jefe» para que él estudiase el caso y decidiese si le daban otra oportunidad o no.
Una semana más tarde, seguía sin noticias, así que les volvió a «recordar de forma amable y simpática» su interés por seguir colaborando con ellos y, además, les pidió que le diesen el nombre del jefe para, así, poder hablar directamente con él (y dejaba de molestar las pobres gestoras). Le respondieron, añadiendo al jefe en el mismo correo y, digámoslo así, pasándole la patata caliente. Varios días más tarde (estaba de vacaciones) nuestra localizadora recibió respuesta. El «jefe» dijo que, como el gestor con el que había trabajado no estaba, no podía contrastar la información con él, pero que había visto que había trabajado varias veces después del proyecto del «incidente», así que volvería a dar la oportunidad a nuestra localizadora y que esperaba no arrepentirse de la decisión. Nuestra localizadora, ferviente de emoción, contestó que no se arrepentiría y le agradeció el tiempo que se había tomado en buscar la información y estudiar sus argumentos.
Como veis, en este caso la insistencia ha servido de algo. Nuestra amiga sabía que no había tenido nada que ver con que la agencia hubiera perdido ese cliente tan importante, y luchó por recuperar la confianza de esta agencia y conseguir colaborar con ellos de nuevo. No se dio por rendida, ya no por cuestiones monetarias (es una agencia con la que trabajaba bastante y suponía gran parte de sus ingresos mensuales), sino por asegurar que su reputación seguía intacta, por demostrar que seguía siendo tan buena traductora como el día en que le dieron su primera oportunidad.
Con este cuento, os animo a que no os rindáis, a que solo tiréis la toalla si teneís otra limpia, nuevita y que huela a Mimosín. Ya seáis recién licenciados o llevéis tiempo en esto, luchad por lo que creéis justo, por que os den trabajo bien pagado y, por supuesto, por recuperar clientes «perdidos».
Porque ya sabéis, el que la sigue, la consigue.
martes, 17 de mayo de 2011
Dos por el precio de uno: votaciones
Se ha abierto ya el plazo para votar por los mejores amantes de los idiomas 2011 (Best Language Lovers 2011), concurso que organizan Bab.la y LexioPhiles.
Hace unas semanas me anunciaron que alguien había nominado mi página de Facebook sobre este blog en la categoría de «Página de Facebook sobre lengua 2011» (Language Facebook Page 2011). Viendo que estaba entre las 100 mejores páginas, me decido a anunciarlo en bombo y platillo. Tal fue mi sorpresa cuando me anuncian que, además, también habían nominado mi cuenta de Twitter en la categoría de «Tuiteador preferido sobre la lengua 2011» (Favourite Language Twitterer 2011). Podréis imaginaros que estoy que no quepo de gozo, así que, me gustaría que, si creéis que tanto mi página como mi cuenta de Twitter merecen ganar (en ambas publico noticias relacionadas con la traducción, los idiomas, los videojuegos, la Localización y, además, cualquier consejo sobre escritura correcta en castellano y catalán), me votéis J
Hacerlo es tan fácil como:
1. Ir a la página donde se encuentran los nominados:
- Mejor página de Facebook sobre lengua: http://www.lexiophiles.com/language-lovers-toplist/time-to-vote-for-your-favorite-language-facebook-page-2011
- Tuiteador Favorito: http://www.lexiophiles.com/language-lovers-toplist/time-to-vote-for-your-favorite-language-twitterer-2011
2. Buscar la página o el perfil de Twitter que queráis votar: «Localización y testeo con Curri» y «@Currixan (Curri Barceló)».
3. Bajar hasta el final de la lista y hacer clic en «Vote» (de «Vote usté», claro ;)).
¿Qué conseguís a cambio?
Hacerme muy feliz y animarme a seguir escribiendo, a seguir publicando noticias, hablando sobre idiomas, sobre videojuegos, etc.
Por supuesto, si hay alguna otra página de Facebook o perfil de Twitter que creáis que se merece más vuestro voto, no pasa nada si les votáis. Yo no obligo a nadie, faltaría más J Hay muchísimas páginas muy buenas y muchos perfiles de Twitter que también son merecedores del premio.
También os aconsejo que visitéis las otras categorías:
- Blogs de traducción profesionales: http://www.lexiophiles.com/language-lovers-toplist/time-to-vote-for-your-favorite-language-professional-blog-2011
Donde aparecen nominados estupendos compañeros de profesión como Pablo, Clara, José, Álex/Mox, Corinne y Sebastián,
- Blogs de aprendizaje de idiomas: http://www.lexiophiles.com/language-lovers-toplist/time-to-vote-for-your-favorite-language-learning-blog-2011
En fin, ¡que gane el mejor!
lunes, 7 de febrero de 2011
Lista de Conferencias y actividades para traductores, intérpretes y lingüistas
miércoles, 2 de febrero de 2011
Control de Calidad, Localización y Experiencia: la Combinación Perfecta para la Mejor Localización (Parte II)
[In English]

También hay partes en los que hay texto cortado, seguramente por la falta del proceso de control de calidad posterior o, simplemente, porque el traductor no sabía cómo era el juego. Aunque siempre se podría haber evitado mencionando al traductor el número de caracteres máximo que caben en la caja de texto o reduciendo el tamaño de la fuente, porque dudo que el inglés quepa. En este ejemplo, podéis ver que falta el final de la frase:

Por exponer un caso curioso, en la versión alemana de Age of Conan: Hyborian Adventures, la cual tuve que testear durante un tiempo. Me quedé anonada cuando me dijeron que el desarrollador había tenido que preparar una versión especial de las diferentes formas que el jugador podía matar a un enemigo. No sé si habéis escuchado hablar de este juego, pero se trata de un MMORPG traducido a 6 idiomas y en el que el personaje principal (el jugador) tiene que conseguir reputación y experiencia matando, robando, ayudando a gente, etc. Para que tengáis una idea de a qué me refiero, imaginaos Conan el Bárbaro (me vale la imagen de Arnold Schwarzenegger), cargándose a todo el que se cruza por su camino, cortando cabezas y brazos con la espada y dejando los cuerpos en el suelo, desangrándose. Pues bien, esto es imposible que la censura alemana lo acepte. Por esta razón, Funcom, el desarrollador, tuvo que crear una versión nueva del juego en el que las forma de matar enemigos era «menos agresivas» (si es que se puede decir eso), y en las que el personaje nunca cortaría la cabeza o ninguna extremidad del enemigo. Además, la sangre sería inexistente. Debido a esto, el juego se vendía en una SKU diferente, es decir, en un DVD distinto y dirigido únicamente al mercado alemán.







